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El cono del volcán de la Palma se rompe por la presión del magma

AENA cierra el aeropuerto de la isla para limpiar la pista de cenizas

ANTONIO PANIAGUA

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Imagen del volcán de La Palma tomada en la noche del viernes. FOTO: MIGUEL CALERO/EFE

Imagen del volcán de La Palma tomada en la noche del viernes. FOTO: MIGUEL CALERO/EFE

El cono principal del volcán de Cumbre Vieja se desmoronó ayer, y liberó grandes bloques de piedra que cayeron ladera abajo en dirección al mar. El cráter no soportó la presión que llevaba aguantando desde hace una semana y se desplomó. Al mismo tiempo, un nuevo foco emisor se abrió paso a través de la corteza terrestre y se sumó a las dos bocas eruptivas que empezaron escupir material volcánico el viernes en la isla de la Palma.

Un fluido cinturón de fuego de grandes dimensiones, más veloz que las otras coladas, se deslizó por la pendiente y se superpuso a las rocas solidificadas de las erupciones primigenias, cuyo frente se detuvo a la altura de Todoque. Como resultado de la reciente lengua de fuego, casas que ya habían sido cercadas por el edificio volcánico fueron devoradas de nuevo.

De madrugada, el volcán de Cumbre Vieja es una antorcha por cuyo declive rueda una corriente incandescente. De día, la columna de humo parece una estufa que desprende hollín a paletadas. La ceniza se asienta en suelos y tejados hasta convertir en un trabajo tedioso su limpieza. Después de barrer, un manto negruzco de pavesas vuelve a cubrir enseguida tejados y pavimentos.

Tras el notorio incremento de la actividad explosiva experimentado el viernes por la tarde, que se tradujo en el desalojo de 160 vecinos de los municipios de Tajuya, Tacande de Abajo y Tacande de Arriba, la erupción bajó en intensidad. Así lo manifestó el director técnico del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico (Pevolca), Miguel Ángel Morcuende, quien trató de lanzar un mensaje tranquilizador y sostuvo que la erupción sigue los cánones. «No estamos ante un fenómeno más explosivo de lo habitual, es un volcán típico de Canarias», aseguró.

La acumulación de ceniza obligó a suspender el tráfico en el aeropuerto de La Palma. Trabajadores a las órdenes de Aena se esforzaron en limpiar con sopladores la pista, cubierta de una alfombra de arenisca. Había que adecentar 250.000 metros cuadrados, el equivalente a 50 campos de fútbol. La aerolínea Binter reanudó los vuelos con la Gomera y Tenerife, pero no así las rutas que tienen como destino y origen La Palma.

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