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Las universidades dan el salto definitivo a la enseñanza virtual

Todas las clases teóricas son ‘online’, salvo las de primero, que son presenciales

Montse Plana

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Las clases teóricas se siguen totalmente de forma virtual. Sólo a los alumnos de primero se les permite asistir presencialmente. FOTO: Alba Mariné

Las clases teóricas se siguen totalmente de forma virtual. Sólo a los alumnos de primero se les permite asistir presencialmente. FOTO: Alba Mariné

El sistema universitario se encuentra en «periodo excepcional» hasta, al menos, la finalización de este curso, según determinó la Junta del Consell Interuniversitari de Catalunya (CIC) en fecha de 4 de junio de 2020. Los alumnos, los profesores, las dinámicas, las avaluaciones... han tenido que adaptarse a la nueva situación de la pandemia de la Covid-19. Aunque, eso sí, el CIC remarca en el documento Mesures acadèmiques de les universitats catalanes per al curs 2020-2021 de que «no se trata de transformar la universidad presencial en un modelo en línea, sino de aprovechar la modalidad más adecuada para generar buenas prácticas». Así que el modelo usado a día de hoy tiene que ser provisional para hacer frente a esta situación sobrevenida.
Inicialmente se optó por una docencia mixta con previsión de que durante la primera mitad del curso se pudiera volver a una presencialidad restringida, aplicando distancias en las aulas, pasillos y espacios comunes. Pero a mediados de octubre se decidía que las clases teóricas fueran totalmente online con la finalidad de reducir la movilidad. Desde entonces, los más de 200.000 alumnos de las doce universidades catalanas (solo una, la UOC, no es presencial) siguen su enseñanza desde casa.

«Cada centro se ha adaptado de una forma distinta, valorando lo que era más conveniente. Las clases teóricas son todas online a excepción del primer curso de cada grado, que recientemente pueden volver a hacerlas de forma presencial. Sobre otras cuestiones, como son las clases prácticas, hay grados que las realizan presencialmente, como es el caso de Medicina», explica la rectora de la Universitat Rovira i Virgili (URV), María José Figueras. En cuanto a los exámenes, se pueden realizar presencialmente, pero también ha dependido de cada grado. Arquitectura, por ejemplo, los hacen en su totalidad de forma virtual. Medicina, en cambio, presenciales. En este caso, se tiene que respetar el límite de ocupación del aula del 30%, ventilar correctamente el espacio y la distancia de seguridad entre estudiantes, además de la obligatoriedad de llevar mascarilla y desinfectarse las manos. También como medida de seguridad, la URV ha colocado códigos QR en los asientos de cada una de las aulas. El alumno que ocupa el puesto, tiene que escanear el código con su teléfono móvil e identificarse. De esta forma, la universidad sabe los estudiantes que entran o salen de aulas y espacios docentes.

En cuanto a las prácticas externas, desde la URV se asegura que se están desarrollando con total normalidad.

Cámaras en las aulas

La adaptación de un modelo universitario presencial al mundo virtual partía, al menos, de una buena base. Y es que, como recuerda la rectora de la URV, «ya teníamos las herramientas y la experiencia del final del curso pasado». Figueras recuerda que se han impartido cursos a los profesores para dar herramientas y claves para adaptarse a la formación virtual. «Está claro que el ritmo no es el mismo en una clase presencial que en una de virtual. Tampoco somos expertos en formación a distancia, y necesitaríamos unos años de experiencia, pero el sistema se ha adaptado muy bien, teniendo en cuenta las observaciones de los alumnos», explica la rectora de la URV, quien subraya que el objetivo es que «ningún alumno pierda el curso por la Covid-19».

Las prácticas externasse están desarrollando con total normalidaden todos los grados

Entre las adaptaciones de la universidad a este nuevo modelo destaca, por ejemplo, la instalación de cámaras en las aulas. Esto permite grabar las clases y ser emitidas entre los estudiantes que están en casa. «Hemos buscado muchas fórmulas combinatorias de modelos híbridos para que nadie se pierda las clases», añade María José Figueras. 
También se han ofrecido recursos a alumnos con dificultades para disponer de material para trabajar telemáticamente. Así, desde la universidad se han cedido portátiles y algún módem USB entre aquellos alumnos que hicieron la petición.

Además, para todos aquellos que lo necesiten, está abierto el Centre de Recursos per a l’Aprenentatge i la Investigació (CRAI), aunque, eso sí, se tiene que pedir cita previa para regular la afluencia y los horarios son más reducidos de lo que era habitual. También se han puesto a disposición de los alumnos algunos libros en formato online para que se puedan hacer las consultas desde casa.

A clase, solo los de primero

A día de hoy, los únicos que pueden asistir presencialmente a clases teóricas son los alumnos de primer curso. Fue este mismo mes de febrero que el PROCICAT lo permitió después que los mismos estudiantes lo pidieran. Las universidades fueron sensible a la demanda, «porque son los alumnos que necesitan más acompañamiento», recuerda la rectora de la URV, María José Figueras. En función de cada centro, se ha decidido seguir las clases teóricas de forma presencial, virtual o con una combinación de ambas modalidades.

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