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Los móviles y el menú-chollo de los diputados en el Parlament

Adictos. Los diputados ‘wasapearon’ hasta la saciedad en el hemiciclo. En el restaurante podían comer un menú-chollo

XAVIER FERNÁNDEZ JOSÉ

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El menú de self service que ofrecía ayer el Parlament. FOTO: X.F

El menú de self service que ofrecía ayer el Parlament. FOTO: X.F

Los pasillos del Parlament se transmutaron ayer en una pasarela como en las que desfilan un grupo de modelos o en el Palacio de la Zarzuela cuando el Rey recibe, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, a los diputados para intentar, infructuosamente, que apoyen a un candidato a presidente del Gobierno. Las ‘estrellas’ del desfile fueron, en esta ocasión, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera; su mano derecha, Inés Arrimadas, y el hombre que nunca sonríe, Carlos Carrizosa. Con tanta amargura y rictus sombrío, el diputado naranja corre peligro de sufrir un colapso. Que se cuide.

Los tres salieron de su despacho por un amplio pasillo. Las cámaras le enfocaron mientras los tres caminaban erguidos. Y luego les rodearon. Rivera se aclaró la voz y lanzó su mensaje: Pedro Sánchez es cómplice de Torra. El mismo Sánchez con el que Rivera no quería reunirse y con el que ahora estaría dispuesto a pactar.

Minutos antes Rivera y Arrimadas habían compartido tribuna de autoridades junto al exconseller de Benestar Social y ahora senador de Junts per Cat, Josep Lluís Cleries, la exdiputada exconvergente Laura Borràs y la lenguaraz Cayetana Álvarez de Toledo, la única diputada del PP en el Congreso por Catalunya.

Cayetana no dejaba de wasapear. Móvil en mano seguía los discursos. En algún momento, dejaba el móvil, pero no aguantaba ni 45 segundos (medidos) en volver a coger el celular.

La ‘adicción’ de la marquesa de Casa Fuerte era compartida no solo por muchos de los invitados sino incluso por los diputados/as. Decenas de ellos/as tecleaban sin parar en sus móviles o en los pequeños portátiles apoyados en las mesas de sus escaños. Luego se quejarán de que los niños usen el móvil en las aulas.

Dos filas más adelante que Cayetana, Rivera asentía una y otra vez durante las partes más contundentes del discurso de Roldán. La tarraconense parecía oscilar entre el Imagine de John Lennon, cuando se preguntaba retóricamente «¿se imaginan una Catalunya de todos?» y Joaquín Sabina, cuando insistía en que «nos sobran los motivos» para la moción de censura.

Una de las mayores sonrisas de Rivera fue sin embargo para la ‘ingeniosa’ frase de Carrizosa: “Ho tornarem a fer, dicen…Ho tornarem a parar, decimos… Los socialistas dicen… ¡Ah! No dicen nada”. Chistecito, pero sin amago de sonrisa. Que Carrizosa no sabe.

Ya por la tarde, Rivera desapareció del hemiciclo y se quedó sola Arrimadas. Por poco tiempo. A su lado se sentó Cayetana.

Entre la sesión de la mañana y la de la tarde, los diputados pudieron degustar el menú de self service del restaurante del Parlament. Dos platos, bebida, pan y postre por 9,35 euros. Todo un chollo parlamentario.

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