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El CRAE de Vila-seca motiva a los menores con el reto de las mascarillas

La Casa dels Joves incentiva a los 10 adolescentes que tiene a su cargo a que aporten su grano de arena solidario sin que ello suponga una obligación. Cada uno se encarga de varias tareas

Jordi Cabré

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FOTO: CRAE

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La Casa dels Joves de Vila-seca se convirtió en julio de 2017 en un Centre Residencial d’Acció Educativa (CRAE), instituciones dependientes de la Generalitat para la guarda y educación de niños y adolescentes, antes de cumplir la mayoría de edad a los 18.

En el CRAE de Vila-seca, actualmente conviven 10 menores de edades comprendidas entre los 9 y 17 años y sólo uno de ellos no es de nacionalidad española. Al igual que todo el mundo, los chavales están confinados en este edificio situado en la calle Verge de la Pineda.

FOTO: CRAE

Hace unos días, dentro de las cientos de ideas y muestras de solidaridad que se conocían por las redes sociales y los medios de comunicación, el equipo educativo del CRAE propuso a los chavales aportar su granito de arena confeccionando mascarillas. «La idea cuajó y cada uno quiso participar en función de sus habilidades», explica Ximo Barber, el director del centro y tutor legal de los jóvenes.

Sin pausa, pero sin prisas

La idea de sumarse a la causa de hacer mascarillas se concretó hace unos días y una vez con todo el equipo y los chavales apoyando la causa se empezó a dividir el trabajo para poder confeccionar las mascarillas y entregarlas, una vez esterilizadas, al Ayuntamiento de Vila-seca que ha aplaudido públicamente la iniciativa de estos chavales.

«El reto no es hacer mascarillas todo el día y estar volcados en una producción a gran escala. Todo lo contrario, el objetivo es dar a estos jóvenes alternativas para pasar el confinamiento, propuestas para que se sientan útiles y que trabajen en este proyecto cuando estén motivados. No es una obligación ni queremos que la propuesta termine siendo contraproducente para ellos si se exige un resultado», argumenta Ximo Barber.

Ropa de sobra

Esta semana, no todos los días, los 10 jóvenes y uno de los monitores (se van repartiendo los turnos de 24 horas para estar con los adolescentes y también cumplir las normas de confinamiento obligatorio) se han puesto manos a la obra para confeccionar las primeras mascarillas.

La Casa dels Joves de Vila-seca tiene material de sobra, «puesto que tenemos ropa de otros adolescentes que ya se han marchado y ropa de gente más pequeña que está en desuso y que nos va muy bien», añade Barber.

FOTO: CRAE

La distribución de trabajos va en función de las habilidades de cada uno de los 10 jóvenes que están en el CRAE de Vila-seca. Unos cosen, otros recortan... «El trabajo lo hacemos por la tarde. Utilizamos la mañana para actividades escolares para mantener el ritmo del curso en el que cada uno de ellos está y por la tarde, en las horas de ocio, dedicamos un rato a las mascarillas si tienen ganas. Siempre sin forzar y buscando una motivación personal para esta actividad solidaria para frenar el coronavirus», explica. 

Las mascarillas que se vayan confeccionando, ya hay una treintena hechas, los monitores las entregarán al Ayuntamiento de Vila-seca para que pase el proceso de esterilización previo a la entrega a los vecinos.

La idea de hacer mascarillas de protección seguirá vigente mientras los 10 chavales del CRAE quieran hacerlas durante este confinamiento obligado. 

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