Una joven talento ante las cámaras

Creixell. Con ocho años Íngrid Palomares debuta en la gran pantalla con la película ‘Padre no hay más que uno 2’

SÍLVIA FORNÓS

Whatsapp
La creixellense Íngrid Palomares durante el preestreno de la película en Madrid esta semana. Foto: cedida

La creixellense Íngrid Palomares durante el preestreno de la película en Madrid esta semana. Foto: cedida

«No se me olvidará en la vida». Con estas palabras, a sus ocho años, la joven Íngrid Palomares (Creixell) recuerda cómo ha sido la experiencia de participar en el rodaje de la película Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra, dirigida por Santiago Segura, y con un reparto formado por Loles León, como el fichaje estrella de la secuela, Toni Acosta, Leo Harlem y Silvia Abril. En la película, la pequeña creixellense hace el papel de hija de la actriz Carmen Alcaide.

El que fue el título más taquillero del año pasado, celebró el preestreno con todo el equipo de actores y actrices, este miércoles en Madrid, y al que asistió Íngrid, acompañada de su familia, padres y hermana. «Decía que no se lo podía creer, que era como si fuese un sueño», afirma Lola Palomares, madre de Íngrid, mientras que al verse en la gran pantalla su primera reacción fue decir «¡wala!» y del rodaje destaca que fue «súper guay» y que «lo más divertido fueron los momentos de rodaje con las compañeras».

Y es que formar parte del reparto del filme es un sueño hecho realidad para la joven actriz. A la madre de Íngrid se le entrecorta la voz y se emociona al recordar que «desde el primer momento que mi hija vio la primera parte de Padre no hay más que uno, se convirtió en su película favorita. Y fuimos como nueve veces a verla al cine». De hecho, a través de las redes sociales la pequeña también animaba a la gente a ver la peli. Y fue así como consiguió contactar con la productora y que se fijasen en ella. «A principios de este año, nos convocaron a un casting y sorprendentemente superó la prueba», explica Lola Palomares, quien añade que «para acceder al casting hizo un self-tape (audición grabada) de una secuencia de la película y la enviamos a la productora».

Cuando la pequeña y su familia recibieron la noticia, explica la madre, «estábamos en Barcelona haciendo dos castings para dos anuncios». «Al recibir la llamada, tanto ella como yo reaccionamos del mismo modo, nos emocionamos muchísimo y ella lloraba y no dejaba de dar las gracias», rememora la madre de la pequeña.

Desde que recibieron la buena nueva hasta el estreno del filme, Lola Palomares destaca que «Íngrid ha hecho realidad su sueño más grande y el que creíamos más inalcanzable». Al respecto, recuerda las palabras que la pequeña le decía cuando salían del cine después de ver Padre no hay más que uno: «Mi mayor sueño sería salir en la película Padre no hay más que uno 2». Y la recompensa al esfuerzo es una realidad.

Durante el rodaje de la película, la familia de Íngrid se desplazó en cuatro ocasiones hasta Madrid, entre ellas para realizar la prueba de vestuario y maquillaje, además del rodaje. «La experiencia fue inmejorable porque todo el equipo tiene un tacto excepcional e impecable para trabajar con los niños», afirma Lola Palomares.

Y así lo confirma María Luisa Gutiérrez, directora general de Bowfinger, compañía que produce la película. «Rodar con niños implica mucha responsabilidad porque tienen un horario, y hemos tenido profesores en el rodaje para que les pudiera apoyar en las labores escolares. Aparte, también tienen coaches que trabajan con ellos antes de entrar en escena para que memoricen los textos y para tenerlos entretenidos y que no caigan en el aburrimiento, porque no siempre están delante de la cámara», detalla.

En cuanto a Íngrid Palomares, la directora general de Bowfinger afirma que «el caso de Íngrid es muy curioso, porque quiere ser actriz y lo va a ser, no tengo ninguna duda» y destaca la ilusión de la pequeña al ver la primera parte de la película. «Es fantástica, se merece todo, y los demás niños también están fantásticos en la película, desde Luna Fulgencio hasta Martina D’Antiochia, Carlos González Morollón y Calma y Sirena, hijas de Santiago Segura», explica.

Vocación

Por ello, María Luisa Gutiérrez destaca que «ser actor o actriz es vocacional, no sirve que los padres quieran que el niño o la niña se dedique a ello, porque si no quiere, no lo va a hacer». Por el momento, la trayectoria de Íngrid Palomares camina en esta dirección. «Aunque realmente, es una niña tímida en su día a día, muchas personas me decían que tenía una hija de anuncio», explica Lola Palomares. Así que un día le preguntó a su hija si quería probar la experiencia. «La apuntamos a la agencia Lali Agency y el primer rodaje que tuvo fue entrar en el set y como si me hubiesen cambiado a la niña, porque ante las cámaras se transforma».

Y aunque desde entonces «ha pasado mucho tiempo», afirma Íngrid, la experiencia le sirvió para repetir. Es así como la joven actriz ha aparecido en diferentes anuncios publicitarios de Tosta Rica, Amazon, Bebés Llorones, etc. La familia considera la interpretación como «una extraescolar más». «Hay niños a los que les gusta el patinaje, otros el fútbol, otros dibujar… Por ello, como padres le enseñamos que debe tener los pies en el suelo».

Íngrid reconoce que «me gusta mucho jugar a ser otra persona», explica la pequeña actriz, y «mientras ella siga disfrutando nosotros la apoyaremos, haciendo todo lo posible», asegura Lola Palomares.

Temas

Comentarios

Lea También