El Reus sobrevive al incendio de la Torre Roja

Hockey. Los rojinegros arañan un empate tras remontar un 4-2 en el segundo tiempo (4-4) y siguen invictos en el campeonato

Marc Libiano

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Foto: Reus Deportiu

Foto: Reus Deportiu

Una pala contundente de Rovira sorprendió a Càndid cuando ni siquiera los técnicos habían masticado la estrategia. Solo se habían consumido 50 segundos de juego y el plan de Garcia, con una rotación muy modificada, pareció tambalearse. Apostó el técnico del Reus por un quinteto muy cambiado, con Ferran y Salvat de inicio. Todo para repartir los minutos con coherencia, en una cita que iba a exigirle al Reus mucho ritmo. El Caldes dispone de un fondo de armario extenso. Ha captado a Miras para la causa y utiliza a sus ocho jugadores sin desmayo. Los partidos en la Torre Roja son un volcán de emociones. Y el primer tiempo no escapó de ese guión. Mala noticia para el Reus.

Los rojinegros se arroparon en el estado idílico que vive Marc Julià para sostenerse. El atacante igualó con su séptimo acierto desde el punto de falta directa. Con la sutileza que le caracteriza convirtió con un remate a media altura. Poco después se perfiló hacia la cuchara para inventarse un disparo imparable al ángulo de Camps, el arquero local. Cuando parecía que el Reus despegaba en el partido, el Caldes se rebeló.

En la acción siguiente al 2-3, Ricart ejecutó desde el centro de la pista y sorprendió a Càndid por bajo. Quizás pudo hacer más el portero, como nublado por un mar de piernas. Ese detalle desató al Caldes y confundió a los de Garcia, que vieron como el enemigo desplegaba todo su incendio de virtudes. 

Una puerta atrás entre Ferran Rosa y Ricart, la culminó al segundo poste Álvaro, con el Reus mal colocado y distraído. Antes del descanso hubo tiempo para mucho. Para un error en la directa, el primero de la temporada, de Julià y una diana de Sergi Miras, el 4,2, después de una maniobra por detrás del arco de Candid. Incluso, a falta de ocho segundos, Blanqué malogró un tiro directo que pudo casi sentenciar la noche.

Garcia activó una defensa mixta para frenar las pulsaciones del rival. Combinó una zona abierta en rombo con el marcaje individual y modificó el rumbo del juego. Exhibió personalidad el equipo para no caer en el manicomio y esperar su golpe de efecto. Lo encontró en Àlex Rodríguez, descomunal desde la ambición. Mandó su primera pala al larguero en los minutos iniciales del desenlace. Fue como un aviso a navegantes.

Daba la sensación de que cada vez que la noche se aceleraba, el Caldes enseñaba el colmillo. Domina las transiciones con ferocidad, pero cuando logró hallar grietas para correr, se topó con Càndid, esta vez poderoso. En el juego de posición, el Reus manejó mejor el registro y desde ese trabajo gestó la remontada. Marín marró otro falta directa antes del recital de tiros de Àlex Rodríguez.

Cuando restaban siete minutos, Àlex dibujó una diagonal para su mejor perfil. En ese escenario resulta imparable. Trazó un tiro inapelable a la escuadra. Poco después, en un cuatro contra tres en transición, Bancells le asistió de nuevo para su pala. Descosió el arco de Camps. El empate premió la categoría del Reus para apagar un incendio y ofreció un botín extraordinario.

Caldes. Camps, Rovira, Miras, Alexandre y Cristian. También jugaron: Ricart, Blanqué, Rosa y Álvaro.
Reus Deportiu. Ballart, Ferran, Salvat, Marín y Bancells. También jugaron: Julià, Àlex Rodríguez, Nàjera y Del Río.
Goles. 1-0, Rovira (1’). 1-1, Marc Julià (7’). 1-2, Julià (11’), 2-2, Ricart (11’), 3-2, Álvaro (13’), 4-2, Miras (20’), 4-3, Àlex Rodriguez (43’), 4-4, Àlex Rodríguez (47’).
Árbitro. De la Hera y Sandoval. Azul para Blanqué y Àlex Rodríguez, 16 faltas para el Caldes y 11 para el Reus.

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