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El Villarreal B, un filial en horas bajas

Siete jornadas sin ganar. El conjunto de Miguel Álvarez no está en buen momento, pero presenta un plantel de mucho talento

Juanfran Moreno

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El Villarreal B celebra un tanto conseguido esta temporada. FOTO: VILLARREAL B

El Villarreal B celebra un tanto conseguido esta temporada. FOTO: VILLARREAL B

El Villarreal B se encuentra en un momento delicado. El que es uno de los equipos con más talento del grupo III de la Segunda División B acumula ya siete jornadas sin ganar y la situación es preocupante. A estas alturas ocupa la media tabla, está por encima del Nàstic, pero la inercia de resultados que lleva le puede terminar complicando la temporada y provocando que vaya a tener que pelear por la permanencia.

Este es un contexto nada deseado para un filial que está acostumbrado en los últimos años a copar los puestos altos de la tabla. De hecho, en las dos últimas temporadas se ha logrado clasificar para los play off, aunque no ha podido conseguir el ascenso.

En todo caso, no hay que fiarse de un conjunto que terminará reaccionado salvo sorpresa. Cuenta con un equipo de mucho talento y tarde o temprano los resultados acabarán llegando. Además, juega un fútbol vistoso y muy trabajado, algo que permite decir sin titubeos que la cantera del Villarreal es una de las más prestigiosas de todo el fútbol español.

El filial groguet está siendo un equipo que practica un juego vistoso, pero al que le está faltando maldad en las áreas. Los números no engañan y ni presenta un alto números de goles a favor ni tampoco está consiguiendo ser un equipo fiable en defensa. No obstante, su idea de juego no varía y sigue siendo un equipo que basa su estilo en la asociación y la verticalidad ofensiva. Un contexto que no ha funcionado en las últimas semanas, pero que cuando lo ha hecho ha conseguido avasallar al rival.

Probablemente, si el filial groguet se hubiese enfrentado al Nàstic de Bartolo se hubiese vivido un duelo de dos equipos con una idea muy similar de juego, pero la llegada de Seligrat al banquillo provocará que se midan dos conjuntos con unas ideas de juego muy distintas aunque ambos totalmente confiados en ellas.

El Villarreal cuenta con dos jugadores muy diferenciales en su plantilla. Uno es un central ya consolidado en el bronce y el otro un delantero que presenta unas condiciones que le permiten vislumbrar un horizonte en el fútbol profesional.

Soufiane Chakla llegó este verano procedente del Melilla, verdugo del filial amarillo la pasada temporada en la primera ronda del play off de ascenso. Un movimiento extraño, puesto que el central marroquí cuenta con 26 años, una edad atípica para un futbolista de un filial. No obstante, es el líder del submarino y comandará al equipo de Miguel Álvarez en el Nou Estadi.

La otra gran baza del Villarreal B es Edu Espiau, delantero que también recaló en el conjunto amarilla este verano en calidad de cedido procedente de Las Palmas. Se trata de un futbolista muy espigado y que ya ha dado muestras de su olfato goleador con tres goles en lo que va de temporada.

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