Nàstic: Cuatro columnas para sustentarse

Los granas llegan a su estreno liguero frente al Barça B con la confianza por las nubes. Su gran pretemporada se ha basado en cuatro ideas claves sobre las que los granas deben crecer

JUANFRAN MORENO MARCELO

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De izq. a der.: Toni Seligrat, Jesús Rueda, Gerard Oliva y Roger Brugué.

De izq. a der.: Toni Seligrat, Jesús Rueda, Gerard Oliva y Roger Brugué.

Es una realidad que el Nàstic lo ha bordado en la pretemporada y en su debut en la Copa Federación. El conjunto grana es un equipo en construcción, pero con una madurez en su juego palpable. Son varios los aspectos que permiten llegar a los tarraconense con toda la confianza del mundo a su estreno liguero en el Johan Cruyff.

Cuatro columnas sobre las que sustentarse. Cuatro ideas claves que permiten intuir una temporada ilusionante, en la que como mínimo el Nàstic será un equipo competitivo que obligará a los rivales a dar su 100% para ganar. En todo caso, y no hay que esconderse, el reto es conseguir el ascenso al fútbol profesional.

Línea continuista

El Nàstic jugó con seis jugadores en el once titular que la pasada campaña ya estaban en el conjunto grana. Albarrán, Bonilla, Ribelles, Brugui, Pedro Martín y Gerard Oliva fueron de la partida y en la mayoría de casos contaron con la confianza de Seligrat el curso pasado. Solo Ribelles no tuvo minutos el pasado curso y no fue por una decisión técnica sino médica, puesto que en sus primeros entrenos tras llegar en el mercado de invierno de Unionista sufrió una lesión en el pie que le dejó en el dique seco durante toda la temporada restante.

Más allá del once inicial, un detalle importante fue el hecho de que los jugadores que entraron desde el banquillo también estaban el curso pasado en Tarragona. Jesús Rueda, Joel Lasso, Fausto Tienza, Fran Miranda y Fran Carbia entraron de revulsivos en un claro ejemplo de que si algo tiene esta plantilla es profundidad.

Además, otros nombres como Pol Ballesteros, Thomas Amang, Pol Prats y Bernat Guiu tampoco tuvieron minutos, pero tampoco estaban en la plantilla de la pasada temorada.

Identidad definida

Más allá de que el bloque de la plantilla se mantiene, el Nàstic es un equipo que tiene muy clara la propuesta de juego. Más allá del cambio de sistema, se ha pasado del 4-4-2 al 4-3-3, la idea de juego sigue estando claramente definida: intensidad, verticalidad y orden. Esas tres premisas marcan el plan de Toni Seligrat.

Sin goles en contra

Toni Seligrat repitió desde el minuto uno de su llegada que había que priorizar el hecho de no encajar goles. Cuando llegó se encontró con un equipo con un nivel defensivo muy bajo y que era de los más goleados de la categoría. El valenciano no terminó de cerrar la hemorragia, aunque sí que mejoró al Nàstic en fase defensiva. Este año el primer partido oficial deja una portería a cero que sabe a miel. Más allá de no encajar, las sensaciones que desprende el conjunto tarraconense es que es un equipo que desde el primer momento ha dado un paseo adelante en defensa. El 4-3-3 le ha dado una mayor fiabilidad y una mejor ocupación de espacios en fase defensiva que permite que el conjunto grana sea un equipo rocoso y al que cuesta hacerle ocasiones.

Hay gol

El Nàstic fue un equipo que el curso pasado adoleció de carácter y nivel defensivo, pero que también pecó de falta de pegada en el área rival. Esta pretemporada ha servido para ver que el conjunto grana anda fino de cara a portería, ya que genera ocasiones y las transforma.

Dos nombres propios tienen la culpa de ello: Roger Brugué, que ya lleva tres goles y está demostrando que quiere marcar diferencias a nivel goleador y Javier Bonilla, uno de los futbolistas más determinantes de toda la categoría a balón parado y que ya ha marcado un gol y ha repartido varias asistencias durante la pretemporada. No obstante, también hay que recordar los dos goles de Pedro Martín y Joel Lasso, los otros máximos goleadores de la pretemporada.

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