Aparece una mandíbula humana en el Delta de l'Ebre

Un joven ha alertado a Mossos d'Esquadra de la presencia de una mandíbula en la playa del Trabucador. El resto óseo ha sido recogido por Mossos. Se intentará extraer ADN y buscar alguna coincidencia en la base de datos de desaparecidos

Jordi Cabré

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Fotograma del vídeo de Elias Martínez en la playa del Trabucador.

Fotograma del vídeo de Elias Martínez en la playa del Trabucador.

Poco antes de las 11.30 horas de este viernes ha aparecido en la playa del Trabucador del Delta de l'Ebre una mandíbula humana con dientes y algunos empastes. 

Ha sido un vecino de Sant Carles de la Ràpita, Elias Martínez quien paseando por la zona para ver las secuelas de la borrasca del temporal se ha encontrado en la arena la mandíbula.

El joven ha llamado al 112 para dar parte del hallazgo y una patrulla de Mossos d'Esquadra ha recogido estos restos óseos para poderlos analizar y poder conocer la identidad de la persona.

La presencia de piezas dentales y posibilidad de extraer ADN parece factible. La identidad, sin embargo, dependerá de que este ADN esté registrado en la base de datos de personas desaparecidas que maneja la Generalitat y el Estado.

Vila-seca, el precedente

Entre las Navidades de 2016 y el mes de enero de 2017, varias oleadas de huesos llegaron a la playa de La Pineda, tras otro temporal de invierno.

En aquella ocasión, entre los guijarros localizados en la playa, tras la pérdida de arena por el mar embravecido, aparecieron huesos de diferente tamaño esparcidos por la orilla.

¿Qué sucedió con el fémur de mujer hallado en La Pineda?

El misterio de la llegada masiva de huesos a la Platja de La Pineda (Vila-seca) entre las Navidades de 2016 y mediados de enero de 2017 ha quedado en el olvido.

El caso llamó la atención, puesto que uno de ellos era un fémur de una mujer. El resto pertenecían a diferentes clases de animales, ovejas, bueyes, perros... que seguramente fallecieron y sus restos fueron arrastrados hasta el mar por el Francolí o tirados desde la borda de un barco que había venido al Port de Tarragona.

Entre todos ellos, se confirmó que uno era humano. Un fémur de una mujer que tendría más de medio siglo de vida aproximadamente. el Juzgado de Instrucción número 4 de Tarragona se hizo cargo de la investigación, que terminó cerrándose sin saber a quién pertenecían esos huesos. La dificultad de extraer ADN sumada a la ausencia de una base de datos de personas desaparecidas, hizo imposible identificar la persona de aquel fémur. 

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