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La matriculación de coches se desplomó un 37% en Tarragona el mes de agosto

Los vendedores lo achacan a la parada de la producción de las fábricas por la falta de semiconductores, que ha alargado las entregas hasta los cuatro o cinco meses

JOAN MORALES

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Imagen del concesionario BMW en Tarragona. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Imagen del concesionario BMW en Tarragona. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Los esfuerzos del sector de la automoción por estimular la venta de vehículos nuevos y el esperado principio del fin de la pandemia, gracias a la campaña de vacunación, auguraban una remontada de la venta de coches. Pero, lejos de estas expectativas, el pasado mes de agosto cerró con una abrupta caída del 37,19% en las matriculaciones de turismos y todoterrenos en la provincia de Tarragona, donde se matricularon 684 coches, frente a los 1.089 del mismo mes del año pasado, cuando los efectos de la Covid-19 eran más crudos.

En el acumulado, el descenso respecto a 2020 es del 2,44%, según los datos elaborados por el Instituto Español de Automoción (IEA), a partir de la información facilitada por la DGT. A nivel de todo el Estado, también ha habido un descenso en las matriculaciones, aunque ligeramente menor del de Tarragona, con la venta de 47.584 vehículos, una reducción del 28,9% con respecto al mismo mes del año pasado.

El sector pone el acento en los problemas de oferta por la falta de microchips como la causa principal de este descenso en las matriculaciones. Santi Oliva, CEO del Grupo Oliva Motor, asegura al Diari que «el foco no está en una caída de la venta de coches, sino en la falta de componentes que provoca que no nos lleguen estos coches». Es más, «las ventas son mejores que lo que los números de las matriculaciones reflejan», asegura Oliva, quien reconoce que «aunque los datos no reflejen una situación comercial, sino logística, ésta también es preocupante».

Por eso, el CEO del Grupo Oliva Motor defiende que «aunque que no lleguen coches sea un trastorno, la actividad económica y comercial está en la línea correcta. Faltan componentes y la producción de coches es más lenta y la matriculación que aflora es poca, pero no cae el mercado».

Santi Oliva pone el ejemplo de «toda la gente que ha comprado un coche de mayo hasta ahora. Un tanto por ciento muy elevado no ha recibido el vehículo aún y por eso la matriculación es baja, pero los compradores son los mismos. Por lo que las cifras de matriculaciones reflejan una alarma que no se corresponde con la realidad».

El doble de tiempo de entrega

En la línea de la argumentación de Oliva, Félix Nicolás, gerente de Tarraco Center, comenta que «se siguen vendiendo coches, pero la falta de una fecha clara de entrega de estos coches genera miedo e incertidumbre en los compradores, a la hora de decidirse a comprarse uno. Nos cuesta un poco dar una fecha de entrega».

Nicolás detalla que «la fecha de entrega ahora es más del doble que antes. Un coche que no teníamos en stock, antes lo podíamos entregar en unos dos meses o dos meses y medio. Ahora estamos tardando cuatro o cuatro meses y medio». El gerente de Tarraco Center es optimista y espera que «en unos 15 días o un mes la demanda mejore y que a partir de octubre o noviembre se incrementen las matriculaciones».

Mientras las matriculaciones de vehículos nuevos van a la baja, el porcentaje de turismos de más de 10 años que hay en el parque automovilístico español va en aumento. Actualmente, el porcentaje de turismos con más de 10 años en España es del 63,7% y más del 50% de las ventas de vehículos de ocasión en 2020 fueron de unidades con más de 10 años.

Sobre este envejecimiento del parque móvil español, Nicolás asegura que es importante remarcar el abandono de las ayudas por parte del Gobierno. No hay ayudas para desballestar coches. Aunque la intención sea ir hacia un mercado eléctrico, aún hay coches de combustión. Y para sacar coches del mercado hay que incentivar las ayudas de compra. Si no, la gente apurará más con su coche viejo o buscará coches de segunda mano».

El sector está preocupado por la bajada de las matriculaciones durante el pasado mes de agosto. Para la directora de comunicación de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), Noemí Navas, «aunque agosto no es un mes en el que se hagan grandes volúmenes de venta de vehículos, la caída registrada es muy importante y nos remite a datos solo vistos en la anterior crisis económica. Esta reducción responde en parte a la caída de la producción por la escasez de microchips, que está parando las fábricas de coches de todo el mundo, pero también a la situación derivada de la pandemia, que aún no se ha terminado».

Pero estas no serían las únicas causas. «Además, el sector vuelve a percibir incertidumbre en los consumidores al respecto de qué coche comprar, ahora por la posibilidad de mayores restricciones a las tecnologías, iniciativas que, pese a que no son seguras, contribuyen a dañar al mercado en un momento tan delicado como el actual», añade Navas.

Esta delicada situación tiene un efecto disuasorio respecto a los compradores. Así lo manifiesta Raúl Morales, director de comunicación de Faconauto, la patronal que integra las asociaciones de concesionarios oficiales de las marcas automovilísticas presentes en España, quien afirma que «la crisis de los microchips en las fábricas y la consiguiente falta de stock desmoviliza a los compradores, con lo que no se está generado cartera de pedidos para los meses siguientes. De cara al último tramo del año prevemos que este problema se mantenga y, junto a la incertidumbre que sienten los consumidores, nos coloca en un escenario peor de ventas del que preveíamos al inicio. Fiamos la recuperación para el año que viene, cuando prevemos que se produzcan más de 1 millón de entregas».

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