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Una década con grandes retos

Economía circular, transición energética o transformación digital son algunos de los cambios de gran impacto que afronta la industria química en un horizonte de menos de diez años

RAFAEL SERVENT

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Una década con grandes retos

Una década con grandes retos

La industria química afronta múltiples retos en muy poco tiempo, con la emergencia climática, la transición energética y la digitalización como protagonistas. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, con la meta en el año 2030, se unen al Pacto Verde Europeo impulsado por la Comisión Europea, que ya está transformando la industria europea con la vista puesta en ese mismo horizonte temporal.

Economía circular y neutra en carbono, transición energética y cambio climático, salud y alimentación o digitalización e Industria 4.0 son las áreas que más transformaciones afrontará esta importante industria, que tiene en Tarragona el polo petroquímico más importante del sur de Europa, y que entre el 14 y 17 de septiembre celebra en Fira de Barcelona una nueva edición de Expoquimia, el primer gran encuentro industrial en Europa desde el estallido de la pandemia de Covid-19. ¿Qué le espera a este sector hasta llegar a esa meta de 2030?

En su última Radiografía del Sector Químico Español 2021, la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique) recogía las perspectivas de crecimiento mundial por sectores industriales a una década vista, en el horizonte del año 2030.

En este marco, la variación media anual prevista para la industria química es de un 4,5%, compartiendo liderazgo con la industria del plástico y el caucho (también con un 4,5%), un sector que se encuentra altamente relacionada con los productos que salen de centros de producción como los del polo petroquímico de Tarragona.

Solo la industria textil y la metalúrgica, con crecimientos medios anuales esperados del 4,4% y el 4,3%, respectivamente, pueden homologarse al dinamismo de este sector industrial durante la próxima década. Pero, a pesar de las buenas perspectivas en esta economía globalizada, no todas estas proyecciones son iguales en todas las grandes áreas del mundo.

La patronal europea de la industria química Cefic calcula que, en el año 2030, más de la mitad de la producción mundial de productos químicos se llevará a cabo en China. ¿Qué papel debe jugar Europa en esta redefinición de los centros económicos e industriales mundiales? Tarragona, en tanto que emplazamiento del polo petroquímico más importante del sur de Europa, es un actor de primera magnitud en este planteamiento de futuro.

Con la vista puesta en el crecimiento y las transformaciones de estas próximas décadas, Cefic ha definido ocho puntos clave para el futuro de Europa, donde la industria química debería jugar un papel fundamental, en tanto que sector esencial. En su informe Molecule Managers: a Journey into the Future of Europe with the European Chemical Industry, Cefic describe ocho puntos clave que definirán ese futuro europeo. Esta es la fotografía que esperan obtener en el año 2050 en Europa.

Un mundo más complejo

El mundo se ha vuelto más próspero y complejo, con un entorno geopolítico volátil que trae más integración económica y política en la mayoría de regiones, pero más fragmentación entre ellas. En el año 2050, según esta proyección de Cefic, los flujos comerciales mundiales habrán cambiado considerablemente como resultado de los avances tecnológicos y de políticas regionales cada vez más insulares. Hay más integración económica y política en la mayoría de regiones, pero más fragmentación entre ellas. China e India se han convertido en las principales economías mundiales y África es un mercado importante.

Una posición propia

Europa ha desarrollado su propio lugar diferenciado pero competitivo en la economía global. El crecimiento de los ingresos de la industria química europea ha superado cada año al Producto Interior Bruto (PIB) europeo. El valor de la producción europea de productos químicos ha aumentado gracias a la especialización y el enfoque en la digitalización, incluso cuando el crecimiento de los volúmenes de producción de productos químicos se ha estabilizado. Un entorno normativo de apoyo y una base competitiva de producción de productos químicos básicos favorecen unos activos industriales eficientes, bien mantenidos, de vanguardia y agrupados en Europa.

Una economía circular

La economía europea se ha transformado en circular, reciclando todo tipo de moléculas para la fabricación de nuevas materias primas. La industria química europea está en el centro de esta evolución, actuando a la vez como fabricante de productos valorados por la sociedad y líder en reciclaje. La industria desempeña un papel como recicladora en la sociedad circular, transformando los residuos en nuevas y valiosas materias primas. Se ha abordado, además, la cuestión de los residuos plásticos en el medio ambiente.

Neutralidad de emisiones

El cambio climático continúa transformando nuestro planeta. La sociedad europea está cerca de lograr emisiones netas de gases de efecto invernadero nulas, y las materias primas fósiles se utilizan de forma selectiva y productiva. La industria química europea ha logrado una reducción significativa de sus propias emisiones de gases de efecto invernadero y se ha adaptado a un clima cambiante. Desempeña, además, un papel fundamental a la hora de proporcionar vías tecnológicas y económicas viables para lograr los ambiciosos objetivos de reducción de emisiones de Europa.

La salud en el centro

Los europeos han situado la protección de la salud humana y el medio ambiente en el centro de una agenda política innegociable.Se han desarrollado con éxito estándares globales de sostenibilidad y la industria química europea es reconocida como un proveedor indispensable de soluciones seguras, sostenibles e innovadoras al servicio de la sociedad, así como un socio confiable y un empleador atractivo.

Integración industrial

La industria europea está ahora más integrada y es más colaborativa, en una amplia red europea que agrupa a los sectores de la energía, los combustibles, la metalurgia, los productos químicos y el reciclaje de residuos. Esta interdependencia ha aumentado la ventaja competitiva de la industria química europea. También ha reforzado su papel en el centro de la transformación de la industria europea en su conjunto.

Digitalización

La digitalización ha cambiado por completo la forma en que trabajamos, nos comunicamos, innovamos, producimos y consumimos, además de aportar una transparencia sin precedentes a las cadenas de valor. Europa ha adoptado la digitalización y la cuarta revolución industrial e invertido mucho en educación científica, técnica, de ingeniería y matemática (STEM). Con ello, Europa ha mantenido su capacidad para seguir teniendo éxito.

Los ODS como modelo

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas y sus sucesores son el centro de los modelos comerciales europeos y han abierto oportunidades comerciales a medida que aumentan las cuotas de mercado para quienes brindan soluciones a estos desafíos. En este contexto, la industria química europea hace su aportación para contribuir a una transición justa hacia una mayor sostenibilidad económica, medioambiental y social no solo en Europa, sino en todo el mundo.

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