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Pedro Sánchez mete en la Constitución la negociación con ERC y la solución catalana

La legislatura recién estrenada servirá para encauzar la crisis de Catalunya, que «no puede seguir abierta más tiempo», según el presidente en funciones

EFE

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La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, en la sesión solemne de las Cortes con motivo dl 41 aniversario de la Constitución. ballesteros/efe

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, en la sesión solemne de las Cortes con motivo dl 41 aniversario de la Constitución. ballesteros/efe

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, tiene ya cerrada la estructura del que será el primer Ejecutivo de coalición en España y que debería poner fin a la crisis con Catalunya mediante las «herramientas» que ofrece la Constitución, en cuyo marco situó también el posible acuerdo PSOE-ERC.

El acto del 41 aniversario de la Carta Magna que un año más celebró el Congreso reunió a la clase política, a autoridades, presidentes autonómicos y periodistas, y, tal y como está el contexto, a vueltas con las negociaciones para que haya investidura, y para que la haya cuanto antes, estaba claro el asunto que sobrevoló todas las conversaciones. El acto es una secuencia sencilla (llegada de autoridades, colocación en la sala, intervención de la presidenta del Congreso y posteriores conversaciones informales), pero da pie a un sinfín de informaciones.

En una de esas conversaciones, Sánchez dijo que las negociaciones con el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, van bien, hasta el punto de que la estructura del Ejecutivo ya está definida; falta ultimar los acuerdos programáticos. Y queda pendiente lo más importante: que la investidura reciba los apoyos suficientes en el Congreso cuando se celebre.

Para ello son esenciales las negociaciones con ERC, cuyos 13 diputados pueden allanar la formación de un nuevo gobierno.

El líder socialista defendió el transcurso de las negociciones con el partido independentista básicamente porque la legislatura que comenzó el martes pasado, la decimocuarta, será la que encauce la crisis de Catalunya, que no puede seguir «abierta» más tiempo, señaló en su conversación informal con los periodistas.

Una «mancha»

Las soluciones vendrán de la propia Constitución, dijo, e incluso dio un paso más, toda vez que las negociaciones con ERC no están aún resueltas: el acuerdo al que llegue el PSOE con los republicanos será «constitucional».

La vicepresidenta Carmen Calvo y otras fuentes del Gobierno incidieron también en esta idea.

Es la que el propio Sánchez lanzó nada más llegar al Congreso. Aseguró a los periodistas, aunque no aceptó luego preguntas de los medios, que la Constitución cuenta con herramientas para solucionar los «conflictos sociales y políticos» del país, entre ellos la «crisis política y territorial» de Catalunya.

Si la Carta Magna sirvió para crear el Estado de las autonomías y ha servido para consolidarlo, servirá también para poner remedio a la «mancha» que a diario aparece en los medios de comunicación, según sus palabras. Esa «mancha» es la crisis de Catalunya. Otra de las ideas fundamentales que planteó el presidente en funciones es la necesidad de que ahora prime el encuentro entre «diferentes», y así acabe otra crisis, la de la gobernabilidad. Para zanjarla se vislumbra clave la reunión que el próximo martes tendrán en Barcelona los equipos negociadores del PSOE y de ERC, la tercera entre ambos partidos.

La presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, hizo por su parte un planteamiento similar al de Pedro Sánchez durante su intervención, y por ello destacó que la Constitución es el molde en el que caben ahora las funciones de los partidos y de la clase política.

Funciones que deben basarse en el diálogo, base y soporte del texto constitucional, tal y como recordó, y en su «eficacia integradora». «Quien defiende la Constitución debe esforzarse por integrar en ella y en sus valores a quienes se puedan sentir alejados o excluidos», añadió.

Ausencias

En ausencia de las formaciones nacionalistas e independentistas, que un año más no acudieron al acto de aniversario de la Carta Magna, Meritxell Batet hizo estos llamamientos porque las elecciones del 10-N originaron un Congreso sin «mayorías claras» y caracterizado por su «fragmentación». Son precisamente estos los elementos que juegan en contra de la investidura, aún sin fecha.

El propio Pedro Sánchez y varios ministros subrayaron en sus charlas posteriores al acto de aniversario de la Constitución, que no importa tanto el cuándo como el qué, pero no lograron diluir las cábalas sobre las fechas. Pablo Iglesias, de hecho, tras defender la vigencia de los artículos sociales del texto constitucional y abogar por su defensa, incluyó un plazo hasta ahora no contemplado: «Antes de fin de año». Acto seguido, no obstante, matizó que «si tiene que convocarse la investidura en enero, que sea en enero».

Quien marcó aún más distancia con los planes de Pedro Sánchez fue el líder del PP, Pablo Casado. Ni tiene intención de socorrer al líder del PSOE, ni le ve a él yendo a su «balcón» si fracasan las negociaciones con ERC.

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