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Borrar a Trump

La animadversión que este personaje ha suscitado ha hecho que sus detractores hayan ido más allá

ÁLEX SALDAÑA

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Es lo que pasa cuando uno cae en desgracia, que nadie quiere saber nada de él y le negarán cuantas veces sean necesarias. Es lo que ha sucedido con Trump. Hace unos días Twitter suspendía de forma permanente la cuenta del todavía –la pesadilla está a punto de acabar– presidente estadounidense porque, según la compañía, existía riesgo de que siguiera «incitando a la violencia», tras azuzar a sus simpatizantes a asaltar el Capitolio. Después otras redes sociales secundaron la iniciativa.

Pero la animadversión que este personaje ha suscitado ha hecho que sus detractores hayan ido más allá: han sido muchos los internautas que exigieron, entre risas y a través de las redes sociales, que el magnate fuera eliminado de las películas y las obras de televisión en las que ha aparecido –Trump se dejó ver en series como El príncipe de Bel Air, La niñera, El show de Drew Carey, The Job, Spin City: loca alcaldía o Sexo en Nueva York y también en películas como Una pandilla de pillos o Los fantasmas no pueden hacerlo. Y también hizo un cameo –exigido por él mismo para permitir el rodaje en el Hotel Plaza, de su propiedad– en una de las obras cumbre de Macaulay Culkin: Solo en casa 2: Perdido en Nueva York. El caso es que muchos tuiteros pasaron a la acción y borraron a Trump de esta escena, sustituyendo su cara por la de Joe Biden, Michael Jackson o incluso por la del hombre disfrazado de vikingo que participó en el asalto al Capitolio. Sí, todos queremos borrar a este señor y enviarlo al basurero de la historia, pero quizá sea mejor recordarlo. Dicen que conocer la historia es el mejor antídoto para no repetir los mismos errores. Si es así –uno ya no sabe–, es mejor no olvidar.

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