Del cerdo, hasta los andares

En Aragón no ganábamos nada desde la Expo, pero el viernes pasado arrasamos
en la Gala de los Óscar. 16 estatuillas que nos hemos traído para Aragón, incluidala Estatuilla Especial con Diamante que lleva incrustado un diamante de verdad

ÁNGEL PÉREZ GIMÉNEZ

Whatsapp
ÁNGEL PÉREZ GIMÉNEZ. Periodista. Exjefe de Protocolo del Gobierno de Aragón.  Exdirector de la Escuela de Protocolo de Aragón

ÁNGEL PÉREZ GIMÉNEZ. Periodista. Exjefe de Protocolo del Gobierno de Aragón. Exdirector de la Escuela de Protocolo de Aragón

¡Hola vecinos! Estamos que nos salimos del mapa. Aquí al lado vuestro, en Aragón digo. No ganábamos nada desde que el BIE (Buró Internacional de Exposiciones) declaró a Zaragoza sede de la Expo Internacional 2008 en torno al tema ‘Agua y Desarrollo. Sostenible’. Fue una tarde feliz en París y era alcalde de la ciudad de los pumas Juan Alberto Belloch. Bueno, pues desde entonces no nos hemos comido un colín. El Real Zaragoza navega desarbolado por la cola de la segunda división, el Huesca no lleva traza de volver a primera y, tal como están por ahí los ánimos indepes, va a resultar complicado que se alcance un consenso fuerte y estable España-Aragón-Cataluña para presentar el proyecto unitario, común y competitivo que se necesita de cara a la candidatura de los Pirineos a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030. El único que se muestra optimista y seguro es el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco. Pero porque tiene más moral que la Ponferradina.

No ganábamos nada desde la Expo, pero el viernes pasado arrasamos en la Gala de los Óscar. 16 estatuillas que nos hemos traído para Aragón, incluida la Estatuilla Especial con Diamante que lleva incrustado un diamante de verdad. A ver quién supera esto. A Cataluña no le fue mal, pero se quedó en 14. Y jugando en casa. Chúpate esa, Pere Aragonès.

Y es que la gala no se celebró en Los Ángeles, USA, sino en Lérida, CAT, aunque con la espectacularidad fantástica de Hollywood. Más de 600 invitados, mucha emoción y nervios, alegrías y agradecimientos. Los Óscar a que hago referencia no son propiamente los del cine. Son otros y no menos importantes. Se trata de los Óscar del Porcino. Lo que viene siendo el cerdo, el marrano, el tocino, el cochín y su efímera circunstancia. Pues ahí, en la 28 edición de la gala, estos vuestros humildes vecinos del interior acaparamos los tres premios de mayor relevancia y 16 estatuillas en total. Escribo en colectivo, como si yo también fuera partícipe de tanto reconocimiento. Y lo soy, y lo soy. Mi relación con el porcino es muy estrecha. El sector se lo curra y yo me lo como. Formo parte esencial del engranaje. Me zampo el producto final aunque se trate de Babe el cerdito valiente, Peppa Pig y toda su parentela, o Los Tres Cerditos y el lobo malo. Y no hago ascos a nada: morro, oreja, manitas, papada, torreznos, morcillas, paletas, jamones, el lobo malo, lo que sea. Hasta los andares del cerdo figuran como apetecibles, ya sabéis.

Los premios, de notable prestigio, se denominan «Porc d’Or» y los concede el Instituto de Investigación Agroalimentaria (IRTA), la empresa líder en salud animal Zoetis y la Interprofesional del Porcino de Capa Blanca, Interporc. En esto del cochín, como en tantas cosas, también vamos de la mano Aragón y Cataluña. Dos ejemplitos: el Óscar a la Innovación fue para la turolense Granja Pellicer. Es de Teruel y pertenece al grupo catalán Valls Companys. El de la Excelencia en la Explotación (estatuilla con diamante, lo más de lo más) se entregó a la Granja Valfarta de la localidad oscense de Sena, integrada en la Cooperativa de Ivars d’Urgell, el pueblo natal de Antoni Coll Gilabert, que cada día nos regala una gran pequeña porción de sensatez en su ‘Plumilla’ de la contra. Un pueblo leridano muy precioso en el que, por cierto bautizamos a mi hija. Granja Valfarta de la Cooperativa de Ivars acumuló cuatro estatuillas en la gala, tres de oro y la del diamante añadido. Su responsable, Orlando Salazar, pasó más tiempo subiendo y bajando del escenario, que sentado en su butaca.

Y aquí estamos: henchidos de legítimo orgullo porcino, catalanes y aragoneses. Mucho más apetitoso que el procés.

Temas

  • Cartas de un puma

Comentarios

Lea También