Más de Opinión

El silencio sobre el exobispo de Solsona: el caso no está resuelto

Si la Conferencia Episcopal Española mantiene su condición de obispo, aunque sin funciones (emérito), significa que sigue siéndolo y por tanto sacerdote. En caso contrario se le hubiera reducido al estado laical, con una «suspensión ‘ad divinis’»

Salvador Aragonès

Whatsapp
Salvador Aragonès. Foto: DT

Salvador Aragonès. Foto: DT

Hace casi tres semanas que el obispado de Solsona emitió una nota diciendo que el papa Francisco habría aceptado la renuncia de su obispo residencial, Xavier Novell i Gomà, «por razones estrictamente personales».

Xavier Novell, de 52 años, ha tomado la decisión «después de un período de reflexión, de discernimiento y de oración, al término del cual ha espontáneamente presentado al Santo Padre su propia situación y su dimisión al gobierno pastoral de la diócesis de Solsona». La decisión ha sido tomada de acuerdo con el Código de Derecho Canónico, art. 401, 2, que dice: «Se ruega encarecidamente al obispo diocesano que presente la renuncia de su oficio si por enfermedad u otra causa grave quedase disminuida su capacidad para desempeñarlo».

A su vez, el Papa nombró al obispo de Vic, «monseñor Romà Casanova Casanova, Administrador Apostólico de Solsona durante la sede vacante. La comunidad diocesana de Solsona -decía la nota- acoge este momento difícil con la confianza puesta en Dios, Supremo Pastor de la Iglesia, y eleva sus oraciones por el Santo Padre, por Mons. Novell y por el Administrador Apostólico».

La nota no dice nada de la causa concreta, aunque el Derecho Canónico ya señala «causa grave». Aquí hay que excluir la enfermedad porque se sabría inmediatamente, como el caso del obispo auxiliar de Barcelona, Antoni Vadell, que tiene un cáncer de páncreas y se hizo público.

Desde que se conoce la renuncia han salido muchas conjeturas, rumores y fantasías, aireadas por los medios de comunicación. La más corriente es que está poseído por el diablo por una mujer que escribe novelas eróticas y satánicas, precisamente él que es (o era) exorcista. Es más, era el único exorcista de la diócesis, desde 2015.

Parece cierto que, hace unos cinco años, Novell conoció a la psicóloga y escritora Silvia Caballol, de 43 años, que ha escrito sobre erotismo y satanismo. Parece que fue advertido por algunos allegados suyos que la relación con la psicóloga, en lugar de ser exorcizada ella, en realidad era el obispo el que estaba siendo satanizado. Esta es una versión que no está confirmada.

Algunos independentistas catalanes afirmaban que su renuncia era a causa de su apoyo al «procés» independentista, mientras que otros señalan que se había «quemado» en Solsona, una de las diócesis más pequeñas del mundo, en cuando al territorio (poco más de 3.500 kilómetros cuadrados), al no poder aspirar a más. Solsona es sufragánea de Tarragona, o sea que la arquidiócesis de Tarragona tiene algunos derechos y deberes de vigilancia, pero no tiene ningún poder para regir la diócesis, en este caso de Solsona. Esta diócesis tuvo un obispo muy famoso: el que después fue cardenal Enrique y Tarancón -que dirigió la Iglesia en España cuando musió el general Franco la transición a la democracia- allá por los años cuarenta y rigió la diócesis dieciocho años. Solsona, pues, no es una diócesis que «depende» de Barcelona, como se ha dicho.

Novell fue ordenado sacerdote a los 27 años, después de titularse como Ingeniero Técnico Agrícola. Su padre fue profesor y diácono permanente. Se ordenó obispo en 2010. En la web de la Conferencia Episcopal aparece como «Obispo Emérito de Solsona» y había sido miembro de la Comisión Episcopal de Migraciones y de la Comisión de Apostolado Seglar. Ningún cargo de dirección. Si la Conferencia Episcopal Española mantiene su condición de obispo, aunque sin funciones (emérito), significa que sigue siéndolo y por tanto sacerdote. En caso contrario se le hubiera reducido al estado laical, con una «suspensión ad divinis». No consta que Novell haya pedido la dispensa del celibato. Algunos obispos catalanes, e incluso en algunas homilías dominicales, han pedido que se respete la intimidad del exobispo de Solsona.

Novell es conocido por su defensa del independentismo catalán, por una parte, cuando se pidió a los obispos que no se pronunciaran sobre este tema. También fue muy conservador en moral, sobre todo sexual, a pesar de haber defendido la abolición del celibato obligatorio, cuando era seminarista, en el Concilio Provincial Tarraconense. De momento, el obispo calla. Ha entrado en un profundo silencio. Pero como lo satánico da muchísimo morbo, se escribe con profusión sobre él n Catalunya, en España y en otras partes del mundo. Los medios de comunicación presentan el caso como un escándalo mayúsculo. Muchos creen que llevaba una doble vida, otros que se vio engatusado por la psicóloga y escritora, otros que hay que eliminar la diócesis de Solsona, demasiado pequeña, y ahora además con este problemazo encima, «el caso Novell», que sería como un estigma para el futuro de esta pequeña diócesis.

El cardenal Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Barcelona, ha dicho: «Lo que me duele a mí es que la gente inventa y ha oído una cosa, otra y van haciendo un relato un poco morboso, yo creo que hay que respetar la intimidad de las personas», recomienda el cardenal arzobispo. El cardenal de Barcelona prefiere no hacer cábalas de causa-efecto, como las que circulan, y prefiere que, «delante de una persona que tiene sus razones para dejar su ministerio o en una familia cuando llega un momento y los esposos se divorcian, lo que hay que hacer es respetar». El cardenal dijo que le ha sorprendido mucho la noticia, pues no sabía nada.

Aun así, el cardenal Omella reclama «respeto» a la «dignidad» del obispo emérito de Solsona y «no hacer de eso una novela morbosa y machacar a las personas». Emplaza a valorar a «tantos obispos, sacerdotes y padres de familia que viven con fidelidad».

«Somos pecadores –añadió– y hay que reconocer el pecado y pedir perdón, pero también valorar a las muchas personas que son fieles y hacen las cosas bien», concluye.Esto aclara bastantes cosas.

Algunos se preguntan quién le nombró obispo. Fue su antecesor monseñor Jaume Traserra, que convenció al Nuncio, de que era el candidato idóneo para Solsona, de donde era ya el número dos. El Nuncio lo pasó a la Santa Sede que lo aprobó, con el placet del gobierno español. Fue el obispo más joven de España.

Desde que se produjo la noticia de su renuncia han circulado caudalosos ríos de tinta, que ciertamente no han hecho, ni hacen, ningún bien a la Iglesia católica. Ya se ve que es un caso muy intrincado y no resuelto. Es fácil suponer que el ahora exobispo de Solsona está pasando unos momentos difíciles y que su situación es confusa, en su mente y en su identidad personal y religiosa. El derecho de a la intimidad de las personas debe respetarse pero también conviene defender los derechos del buen nombre de la Iglesia y de todos sus fieles (más de mil millones). Todo el caso está envuelto de misterio, de secretismo, que invita a muchos a hacer sus cábalas, ciertas o no.

Escritor y periodista nacido en Vinyols i els Arcs, ha sido director de Europa Press, donde también fue corresponsal en el extranjero.Es profesor emérito de Redacción Periodística en la Universitat Internacional de Catalunya.

Temas

Comentarios

Lea También