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La foto que hubiera debido dejar el 14F. Nada cambia en el ‘Xanadú’ madrileño tras las elecciones

Infantilismo. Lo que hemos presenciado en las sedes nacionales dePP y Ciudadanos ha sido un ejercicio de cinismo combinado con la consumición de ciertas sustancias alucinógenas. 

JAVIER PONS

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Hoy hace ocho días justos desde que Pablo Casado dimitió de todos sus cargos en el Partido Popular dejando la política en una decisión casi sin precedentes tras un descalabro electoral. Horas después de la ejecutiva nacional del partido conservador anunció que se incorporaba al despacho de abogados Martinez Echevarría donde hace tan sólo un año ya se había incorporado otro líder político y curiosamente tras otro descalabro electoral: Albert Rivera.

Su segundo y responsable de organización del partido Teodoro García Egea -tras convocar una junta gestora responsable de dirigir el partido antes del próximo Congreso constituyente-anunciaba también su retiro de la política activa y sorprendía a todo el mundo anunciando una gira mundial de conferencias para promocionar dos cosas:la región de Murcia y la inclusión del campeonato de lanzamiento de huesos de oliva como deporte olímpico.
Unas calles más al este, en la sede de Ciudadanos, la máxima dirigente del partido se dejaba querer durante 48 horas para al final tomar una firme decisión:tomar el mismo camino de Casado (no el del despacho Martínez); es decir, dejar en este caso la política nacional para volver a su Jerez de la Frontera natal donde una conocida marca de finos le había ofrecido un puesto de importancia. 

Sí, queridos lector@s, en efecto están leyendo un texto de ficción que no llega ni a ciencia ficción. No es que me haya dado un golpe en la cabeza sino que he intentado imaginar cómo podrían ser las cosas en un mundo imaginario en el que seguramente yo al menos estaría más cómodo.

Pero no… lo que hemos presenciado en las sedes nacionales de los partidos en liza el 14F ha sido un ejercicio de cinismo combinado con la consumición de ciertas sustancias alucinógenas. Porque si no, no hay forma de entender que nadie haya hecho autocrítica y que el análisis de la debacle electoral en Catalunya de la derecha ‘civilizada’ y el peligrosísimo despegue de la ultraderecha se haya resuelto con una actitud que transita entre el infantilismo y la sordera política.

Infantilismo el de Pablo Casado que aparte de las fuerzas del mal que se han reunido para obligar a los electores a no votarle (Fiscalía general del Estado+Bárcenas+Sánchez, uuuuuuu qué miedo) ha tomado decisiones radicales que lo único que conseguirán será afianzar su debilidad al no querer afrontar con valentía y sinceridad lo que les ha pasado.

Las cosas siguen muy parecidas a como estaban el 13-F… es decir, mal, muy mal  

La decisión de echarle la culpa del fracaso a un inmueble es el máximo ejercicio de negación absurda y escapismo que he visto en política. Y encima el pobre edificio (Génova 13) ni se puede defender.

Dice Casado con el lanza huesos de escolta…que ésa es la mejor estrategia para afianzar la derecha centrista en nuestro país. Y a la mudanza hay que añadir la decisión de no volver a responder preguntas que hagan referencia al pasado, actitud que me recuerda al niño que se tapa los oídos y grita: «Habla trucho,que no te escucho».

Con ambas decisiones en realidad Casado no lo sabe pero ha empezado a cavar su tumba política.

Por su parte Arrimadas se ha defendido de la debacle afirmando que este resultado no es suyo porque cuando se hizo con el liderazgo del partido la cosa estaba ya «mu malita». No recuerda Inés que el 14F lo empezaron a perder los naranjas el 22 de diciembre de 2017 cuando habiendo resultado el partido más votado en el Parlament de Catalunya se cruzaron de brazos y NO HICIERON NADA…ni siquiera el amago de intentar conseguir la Presidencia de la Generalitat que por dignidad democrática era lo que los electores les habían mandado.
Escribo poco pues de lo sucedido el 14-F en la política catalana porque a estas alturas estarán ustedes hasta el gorro de escuchar y leer análisis.

Las cosas siguen muy parecidas a como estaban el 13F… es decir: mal. Muy mal con un récord de abstención que dice muy poco de las formaciones y de los políticos catalanes.

Ante esta abstención imagino que los independentistas no tendrán la mala idea de creer que ya son mayoría social y los constitucionalistas líderados ahora por el PSC no se quedarán de brazos cruzados e intentarán conseguir reflejar lo que la mitad del país quiere: negociar una salida entre todos.

Ah, y una nota sobre Hasél: no está en la cárcel por insultar al rey o las instituciones, sino por agredir y amenazar. Si lo ponemos de vehículo de nuestra rabia enterémonos bien de lo que ha hecho.

* Periodista. Javier Pons inició su carrera en Radio Reus. Ha sido director de El Terrat, director de TVE y CEO de Prisa Radio. Actualmente dirige la productora Globomedia (Mediapro).

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