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La hora de Ciutadans

Ha llegado el momento de recuperar los años perdidos, el reto no es fácil, no solo debemos recuperar la convivencia entre los catalanes sino también el liderazgo que habíamos ejercido en España y Europa
 

Pere Lluís Huguet Tous

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Pere Lluís Huguet Tous

Pere Lluís Huguet Tous

Como informaba el Diari hace algunos días, he aceptado incorporarme a la candidatura de Ciutadans al Parlamento de Cataluña en las próximas elecciones, -se celebren en febrero o finalmente se pospongan- como independiente. Les seré sincero, no ha sido una decisión difícil. Al poco de recibir la llamada de Carlos Carrizosa, la decisión estaba tomada. Y la razón es bien sencilla, ha llegado el momento de reconstruir Cataluña y de que, especialmente, los que hasta hace poco hemos visto los acontecimientos desde la barrera, demos un paso adelante, poniendo nuestra experiencia al servicio de la sociedad catalana. He escrito, en estas mismas páginas en varias ocasiones, que era necesario romper con la actual clase política, parte importante de la cual desconoce lo que es trabajar y ganarse la vida como profesional, autónomo o trabajador fuera de la política, como medio para regenerar nuestras instituciones y ponerlas de verdad al servicio del ciudadano, y no al servicio del cargo con el único fin de perpetuarse.

El bipartidismo, ya fuera gobernando el PP o el PSOE, siempre utilizó a los catalanes como moneda de cambio para permanecer en el poder, importándoles muy poco las consecuencias que sus acciones pudieran tener sobre la sociedad catalana

Y afronto este nuevo reto con verdadero entusiasmo e ilusión porque ha llegado el momento de recuperar los años perdidos, el reto no es fácil, no solo debemos recuperar la convivencia entre los catalanes sino también el liderazgo que como sociedad habíamos ejercido en España y en Europa. Debemos recuperar el orgullo por nuestras instituciones y volverlas a convertir en la casa común de todos los catalanes y no solo de un parte. Recuperar nuestro seny, que siempre se había basado, en el respeto a la ley y a las instituciones democráticas como máxima expresión de nuestra convivencia. Volver a sentarnos con amigos y familiares, independentistas o no, y sí volver a hablar de política, con toda la pasión que queramos, pero sin miedo a que haya un atisbo de «mal rollo»; y ello se logra poniendo por delante de las ideas de cada uno, el respeto.

Pero también es imprescindible recuperar la administración pública como verdaderos centros de prestación de servicios de calidad a nuestros ciudadanos. Para ello, debemos racionalizar y priorizar el dinero que los contribuyentes ponemos en sus manos, eliminando todos aquellos organismos que no aportan nada al bienestar general y que fueron creados para el exclusivo bienestar de los cargos públicos con sueldos desproporcionados.

Ha llegado el momento de recuperar el liderazgo, Cataluña era líder, éramos una sociedad avanzada, moderna europeísta y emprendedora; ahora esa privilegiada posición se ha perdido, resulta incompresible ver como incluso algunos reniegan de la UE, simplemente porque no se ha rendido a sus exigencias autoritarias.

Es la hora de la recuperación, de poner las instituciones a trabajar al servicio de todos, de revertir el deterioro de los servicios públicos, de volver a ser líderes en innovación, en creación de empleo y empresas, vanguardistas en cultura y extraordinariamente solidarios con nuestros conciudadanos en estos duros tiempos.

Afronto con entusiasmo todos estos retos y creo sinceramente que todo ello es posible en la próxima legislatura, y también creo que el único partido que puede ayudar a lograrlo es Ciutadans, a pesar de la campaña mediática auspiciada por el bipartidismo para darlo por finiquitado, y así perpetuarse ellos en el poder. Estoy convencido que los ciudadanos sabrán ver el extraordinario capital humano que representa Ciutadans, ciudadanos normales que han ejercido sus respectivas profesiones que dieron -y damos- un paso adelante porque ven la política como una forma de servicio a la sociedad, y no para servirse de ella.

Quizás olvidamos con frecuencia que la desaparición del Estado en Cataluña fue consecuencia del pacto del Majestic entre Aznar y Pujol, por el que se cedió el mayor paquete de competencias; lo cual no hubiera supuesto un problema sino hubiera ido acompañado del desmantelamiento del Estado en Cataluña, que dejó de ejercer las competencias que constitucionalmente le correspondían. Pero tampoco podemos olvidar que el Procés empezó con la redacción de un nuevo Estatuto, a propuesta del PSC, que la sociedad catalana no demandaba y con el único fin de atraer al votante nacionalista.

El bipartidismo, ya fuera gobernando el PP o el PSOE, siempre utilizó a los catalanes como moneda de cambio para permanecer en el poder, importándoles muy poco las consecuencias que sus acciones pudieran tener sobre la sociedad catalana. El Procés ha sido un producto del bipartidismo hábilmente utilizado por el populismo independentista para también perpetuarse. Y siempre a costa de los catalanes. Ha llegado el momento de anteponer los intereses de los ciudadanos a los intereses de la perpetuación del bipartidismo, y por ello ha llegado la hora de Ciutadans, en cuya lista me encontrarán en las próximas elecciones al Parlamento de Cataluña, dispuesto a defender las necesidades y derechos de todos los catalanes y de manera especial de todos los tarraconenses.

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