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La injustificable brecha salarial

¿En qué cabeza cabría una cosa tan anacrónica, arcaica y carente de sentido como que un empleado –una empleada, más bien– cobre menos solo por ser mujer?

ÁLEX SALDAÑA

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ÁLEX SALDAÑA

ÁLEX SALDAÑA

Hace unos días me pidieron participar en una campaña para reivindicar la igualdad salarial entre hombres y mujeres. En un primer momento pensé en lo insólito que resulta que a estas alturas aún haya que luchar por algo tan obvio: a igual trabajo, igual salario. Parece de justicia, ¿no?, algo que no admite discusión. Porque, ¿en qué cabeza cabría una cosa tan anacrónica, arcaica y carente de sentido como que un empleado –una empleada, más bien– cobre menos solo por ser mujer? Sí, es ridículo. Y, sin embargo, un informe realizado por UGT asegura que la brecha de género del salario medio anual se situó en un 22,17% en Catalunya –sí, en Catalunya, no en Afganistán– en el año 2018, lo que supone que los hombres cobraron 28.640 euros mientras que las mujeres percibieron 22.289 euros, lo que equivale a 529 euros menos al mes. Y, al calor de los datos, entendí por qué todavía, en pleno siglo XXI, es necesario tener un día para reivindicar la igualdad salarial –se celebra hoy, por cierto– y por qué hacen falta campañas como en la que participo –obviamente, contesté afirmativamente–. Aunque realmente lo que me gustaría es no tener que volver a reivindicar una cosa tan lógica que se cae por su propio peso. Y, a pesar de ello, me temo que aún me tocará –nos tocará– seguir luchando. Lo haremos. Las veces que haga falta. Porque es de justicia.

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