Un alumno aplicado

Álex Saldaña

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Un alumno aplicado

Un alumno aplicado

A veces uno se topa con historias que hacen pensar que un mundo mejor es posible. Como la que ha unido a César de Miguel, un profesor jubilado, con Evans Isibor, un nigeriano que pide limosna en el centro de Bilbao. «Yo no he puesto en el cartel ‘ayuda para comer’, he puesto ‘ayuda para trabajar’», matiza en lo que es toda una declaración de intenciones. Y es que lo él quiere es un empleo.

Lleva dos décadas en España, desde que llegó con 15 años, tras cruzar el desierto, Argelia, Marruecos... y desembarcar de una patera en Algeciras. Recibió cursos de soldadura y carpintería de aluminio e hizo prácticas en una empresa en Madrid. Se empleó en la construcción, montando aires acondicionados... Y llegó la crisis económica que, como a tantos otros, le lanzó al abismo. Abandonó Madrid, buscó fortuna en Murcia y, sin ella, recaló hace casi cinco años en Bilbao. Allí, sentado cada mañana junto a una oficina bancaria, se ha hecho una cara conocida por quienes transitan el lugar.

Entre ellos, César. Primero le saludaba; luego se paraba a hablar, le compraba comida en el supermercado... Cuando le comentó que quería retomar sus estudios, se volcó en su aprendizaje. Y es habitual verles cada tarde. Evans, sentado en el suelo; César, en un taburete que él mismo lleva. Y allí, en plena calle, el profesor resuelve las dudas de su alumno. Quiere obtener el certificado de la ESO para luego estudiar una FP «de un oficio en el que haya trabajo». Ojalá las clases de César le sirvan para encontrar ese trabajo con el que tanto sueña. Se lo merecen. Ambos.

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