Clausuran un espacio de rezo de un bar de Reus por falta de licencia

La Guàrdia Urbana de Reus cierra el sótano, que tendría que ser adecuado a la normativa para su uso.

F.Gras-M.Plana

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El local en cuestión está ubicado en la avenida de Salou. FOTO: DT

El local en cuestión está ubicado en la avenida de Salou. FOTO: DT

La Guàrdia Urbana de Reus ha procedido a clausurar un oratorio islámico situado en la planta baja de un restaurante de la avenida de Salou, que anteriormente había sido una discoteca. Los responsables del local ponían a disposición de sus clientes los sótanos para que pudieran rezar. Y lo hacían sin tener la licencia necesaria para el rezo o para llevar a cabo cualquier otra actividad, tampoco la de almacén.

De hecho, la decisión del Ayuntamiento se ciñe a la falta de la preceptiva licencia y no entra a valorar los usos. Según ha explicado el propietario de dicho restaurante al rotativo, «simplemente era un espacio para que los clientes, en vez de irse a casa a rezar, pudieran quedarse aquí y, así, hacer alguna consumición más».

Añade que ya han seguido los consejos de Guàrdia Urbana y, de momento, han tapiado el acceso al sótano. «Nos dijeron que para podríamos usar el espacio si lo adecuásemos, con ventilación, mejorar la luz y las escaleras. Se trata sólo de eso. Ahora usamos un espacio más pequeño para rezar», detalla.

Fuentes municipales consultadas por el Diari añaden que la decisión se ha tomado después de que el área de Medi Ambient haya estudiado el caso y ratificara la falta de licencia de actividad. No ocurre así con el restaurante, que tiene todos los permisos en regla y mantiene su actividad con total normalidad.

La denuncia de un ciudadano sobre el uso indebido de la planta baja del negocio activó, la semana pasada, a la Guàrdia Urbana, que se personó en el restaurante para comprobar la situación. Cuando accedieron a las instalaciones descubrieron las alfombras para el rezo repartidas por toda la sala. Al parecer, el sótano tenía una amplia superficie porque antiguamente había acogido una discoteca.

«Aquí no había ninguna mezquita. Únicamente un espacio para que trabajadores y clientes pudieran rezar, como lo hacen en su casa», remarca el propietario del restaurante. «Es un servicio más que ofrecer, pensando en clave de negocio», aclara.

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