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El corazón solidario de La Galga Costurera

Sociedad. Miriam Peña y Noelia Quesada han impulsado una tienda ‘online’ de ropa y accesorios para animales con fines benéficos 

Salvat Jordina

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De izquierda a derecha, Noah, Mel y Pi visten con los petos y pijamas de La Galga Costurera,  hechos por Noe y Miriam. FOTO: a.g

De izquierda a derecha, Noah, Mel y Pi visten con los petos y pijamas de La Galga Costurera, hechos por Noe y Miriam. FOTO: a.g

Las grandes ideas son, a menudo, las más alocadas. Noelia Quesada y Miriam Peña hacía ya mucho tiempo que daban vueltas buscando una nueva forma para ayudar a los animales. Eran casa de acogida y daban cobijo a perros abandonados, pero llegó un momento que les resultó difícil compaginar dado que ya tenían dos gatos y cuatro peludos. Así, ahora hace un año, decidieron impulsar La Galga Costurera, una tienda solidaria online de ropa y accesorios para perros hechos a mano. Ninguna de las dos tenía experiencia en la costura y en su casa no había ni un alfiler.

Invirtieron parte de sus ahorros en todo tipo de material necesario y empezaron aprendiendo a coser collares y petos. «Utilizamos nuestros galgos como modelos. Tenemos tres y si la cosa no salía bien al menos los podíamos aprovechar». De hecho Pi, su galga negra con una mancha en forma de corazón en el pecho, es la imagen de la marca.

El taller de La Galga Costurera es un pequeño despacho en la casa de Noelia Quesada (en la foto) y Miriam Peña. FOTO: alfredo gonzález

En el poco tiempo que lleva en marcha, La Galga Costurera ha logrado abastecer de medicamentos, pienso y mantas a distintas asociaciones de animales de todo el territorio, centrándose en ayudar a aquellas con poco músculo económico. A final de mes dedican el 10% de sus ganancias a fines solidarios: «Llamamos a las entidades para saber que necesitan. Poder presentarnos con decenas de mantas para una colonia de gatos en pleno invierno o traer pienso o pastillas para la leishmaniosis en las perreras nos llena de orgullo». 

También hicieron un sortero para sufragar los costes del veterinario de un perro que la entidad Engrescats de les Terres de l’Ebre encontró envuelto en un saco de obras a punto de morir. Y así La Galga Costurera logra, poco a poco, un tejido asociativo.

«Al principio hicimos un gasto brutal, económico y de tiempo. No teníamos nada, solo los perros para probar, pero le pusimos muy buena fe y voluntad». Ahora tras muchas horas en el taller que han habilitado en un cuarto de su casa y después de mucho ensayo y error, fabrican pijamas, petos, correas, placas identificativas de madera, portabolsas de excrementos... Próximamente se aventuraran con las camas para animales. 

Tienen ya 2.000 seguidores en su perfil de Instagram @la_galga_costurera y dedican su tiempo libre a esta causa. «Hemos estado fines de semana enteros trabajando, porque los hacemos a mano y bajo pedido, comprando de proximidad y con todo el cuidado», explican Noe y Miriam. 

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