El habilidoso pintor Fortuny

Aventurero. El artista triunfó en vida, dejó huella en Reus y adquirió experiencia viajando

CRISTINA VALLS

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Estatua dedicada al artista en el barrio Fortuny. Foto: Alba mariné

Estatua dedicada al artista en el barrio Fortuny. Foto: Alba mariné

Marià Fortuny i Marsal (Reus, 1838-Roma, 1874) fue un pintor que triunfó en vida y adquirió experiencia viajando mucho. Además de en Barcelona y Madrid estuvo en Italia, Francia y Marruecos, entre muchos otros lugares, aunque donde dejó también una gran huella fue en su ciudad natal, Reus. Prueba de ello son los numerosos espacios que llevan su nombre y recuerdan su figura en dicha localidad. Cuenta con una plaza (donde está representado ‘El condesito’, un personaje retratado en uno de sus cuadros), una avenida y un barrio con su nombre en la capital del Baix Camp. El Ayuntamiento también creó una ‘Medalla Fortuny’ como premio artístico.

En el barrio, además, se puede encontrar una estatua de bronce dedicada al artista, mientras pinta La vicaría. Existe también una calle, aunque en este caso, está dedicada al hijo del artista: Mariano Fortuny y de Madrazo. Asimismo, están también el Teatre Fortuny, la Escola Marià Fortuny y un retrato en la ‘Galeria de Fills Il·lustres i Adoptius’ del Ayuntamiento de Reus.

En el Museu d’Art i Història de la plaza de la Llibertat de Reus hay expuestas diferentes obras de Fortuny. Entre ellas, se encuentra uno de sus trabajos creados antes de morir. «Entre otros, el Nen de Portici», concreta el arqueólogo del Institut Municipal Reus Cultura (IMRC), Jaume Massó. En el equipamiento municipal se encuentra una sala dedicada a artistas reusenses de los siglos XIX y XX.

En el barrio Fortuny hay una estatua dedicada al artista mientras pinta ‘La vicaría’

Cabe decir, que en el vestíbulo del Arxiu Comarcal del Baix Camp, en Reus, también se exhibió en 2012 una serie de documentos entre los que cuales se encontró un oficio mecanografiado (1936) firmado por el entonces ‘conseller’ de Finanzas en el Ayuntamiento de Reus, Àngel Pallejà Vall que se dirigía (al por aquel entonces) arquitecto municipal Josep Simó Bofarull con un mensaje que hacía alusión al traslado seguro en una urna con los restos del corazón del pintor, que se devolvió tras la Guerra Civil a su lugar en la Prioral, donde se conserva detrás de la placa de mármol, esculpida en 1876 por el escultor Joan Roig i Solé.

Por otro lado, hay que destacar otro complemento relacionado con la estirpe Fortuny y es la capa pluvial que se utiliza durante el solemne oficio religioso de ‘Completes’ en el marco de la Festa Major de Sant Pere de Reus. Confeccionada por el hijo de Marià Fortuny, Mariano Fortuny y de Madrazo, dicha capa fue entregada por él en vida durante la primera mitad del siglo XX a la Prioral de Sant Pere.

Los inicios

El pintor del famoso cuadro La Vicaría nació en el arrabal de Robuster, en un edificio conocido como ‘La Boella’, donde hay una placa conmemorativa del nacimiento de Fortuny, también actual sede del Centre d’Amics de Reus. Primogénito en una numerosa familia, aprendió rápidamente el oficio con su primer maestro Domènec Soberano. Con él, ahondó en el mundo del óleo y la acuarela.

«Fortuny fue un personaje bastante universal. Gracias a descendientes suyos se han podido recopilar muchas de sus obras. Incluso hubo un proyecto, aunque frustrado, de nombrar el museo de Reus ‘Museu Fortuny’», apunta Massó, e incluso nos recuerda unos datos curiosos: «Tal y como publicó Ramon Amigó en ‘Materials per a l’estudi dels noms de lloc i de persona, i renoms, del terme de Reus’ (AER, 1988), la calle de Monterols se rotuló como calle de Marià Fortuny en dos ocasiones (entre 1902 y 1907 y entre 1939 y 1954)».

Además y, según Amigó, se puso también de forma temporal el nombre de Fortuny en el arrabal Alt de Jesús (1908), «aunque no dice cuando deja de llamarse como tal», expone el arqueólogo.

El artista reusense perdió muy joven a sus padres y, junto a sus hermanos, vivieron en la casa del abuelo y bajo la tutela del tío paterno, Antonio. Pocos años después y según se detalla en la cronología publicada en el catálogo de la exposición del Museu de Reus Fortuny, el mite (2013), el pintor se marchó con su abuelo a Barcelona (1852), donde también se encontraba su amigo de infancia Roig i Solé.

El pintor nació en el arrabal de Robuster, en un edificio conocido como ‘La Boella’

«Fortuny va conociendo mucha gente a medida que va viajando. Es un joven ambicioso con ganas de aprender y al que le dedican homenajes. Cuando se produce la compra, en 1870, de su cuadro La vicaría, por ejemplo, se hace por uno de los más altos precios de la época», añade Massó.

Llegado 1854, Barcelona fue asolada por una epidemia de cólera. Fue justo entonces cuando Fortuny y su abuelo volvieron a Reus y, de allí, viajaron hacia Berga y, luego, a Queralt. En este transcurso de tiempo, el pintor practicó la litografía y la xilografía, asimismo creó, al óleo, la obra ‘El Dr. Alberich i Casas visitant un malalt de cólera’.

En esta línea, Massó remarca que el ‘Objecte destacat’ del mes de julio del Museu d’Arqueologia, situado en el arrabal de Santa Anna, fue el «estudio preliminar» de dicho cuadro, en el que «se retrata una visita del médico Alberich a un enfermo de cólera, un dibujo que se conserva en el Museu de Reus». El borrador se enmarca justo en el momento citado de crisis sanitaria. «Fortuny cumplimenta dicha obra a los 16 años y en un contexto que podríamos comparar, o al menos hacer un paralelismo, con la situación sanitaria actual», dice.

Roma fue uno de los lugares que Fortuny frecuentó más. Allí se formó, hizo amistades y se interesó por la pintura al fresco de Rafael, además de los trabajos de Velázquez.

Pintor de guerra

«Una peculiaridad de Fortuny es su talento innato para pintar de forma realista, presenta una gran habilidad, aunque como se verá más adelante y en sus últimos años de vida, virará hacia un estilo más personal, incluso impresionista», manifiesta Massó. Y es que el objetivo del genio era desmarcarse de las modas del momento, hacer algo diferente.

En 1859, el abuelo de Fortuny muere y, en esa misma época, le llegó un encargo de la Diputació de Barcelona como pintor de guerra. El artista se convirtió en el pintor catalán que retrató la Guerra de África (1859-1860), además de la tarea de voluntarios catalanes.

Roma es uno de los lugares que Fortuny frecuentó más. Allí se formó e hizo amistades

Tiempo después (1860), Fortuny también presenció inspiradores contextos bélicos como el combate de Samsa y, luego, la batalla de Wad-Ras. «Más tarde, conocerá al pintor y director del Museo del Prado, Federico de Madrazo, a través de quien conocerá a Cecilia de Madrazo, que acabará siendo su esposa», señala Massó.

‘La Vicaría’

En 1867 frecuenta el Prado y queda prendado por autores tan importantes como el ya mencionado Velázquez, Ribera y Goya. En este contexto, Fortuny inmortaliza iglesias madrileñas y realiza el primer borrador de La vicaría, que –como decíamos–, fue expuesta numerosas veces, además de ser una de las obras más valoradas de la época por coleccionistas y marchantes. «Fortuny tuvo una vida muy activa, acomodada, rasgo que le permitía viajar, pero que le comportaba mucho trabajo con el fin de mantener a la familia», declara Massó.

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