Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

La esencia de una cocina resumida en una tapa

Gastronomía. La Ganxet Pintxo Tardor acoge una edición con tapas muy elaboradas y unos restauradores creativos que arriesgan

C. VALLS

Whatsapp
Desde Peixateries Velles apuestan por reformular un tataki de atún con pan crujiente, paté y avellana. FOTO: ALBA MARINÉ

Desde Peixateries Velles apuestan por reformular un tataki de atún con pan crujiente, paté y avellana. FOTO: ALBA MARINÉ

La Ganxet Pintxo Tardor trae ideas innovadoras y arriesgadas. Con una participación de hasta 37 establecimientos, la presente edición –que ofrece una tapa con un quinto o caña Estrella Damm por 3,50€– acoge a una selección de restauradores que ha ideado tapas de lo más elaboradas y de calidad.

El pastelero Albert Poy, de la Confiteria Poy, defiende el arte de crear como una actividad que requiere todo un proceso y asegura que participar en la iniciativa «es implicarse con la ciudad». En su caso, nos trae una tapa para completar la ruta, puesto que es un postre. Se trata de ‘Gotet Blond Orelys’.

«Lo innovador de la propuesta es que lleva incorporada una cobertura de chocolate rubio –blond orelys, un chocolate de alta gama de la marca Valrhona–. Lleva una adición de azúcar mascabado y notas aromáticas de regaliz. La tapa-postre ofrece dos texturas, una más cremosa y otra esponjosa. Entre ellas se encuentra gelatina de naranja y café», describe.

Es fresca y ligera. Además, el toque crujiente se lo dan las perlas de galleta strudel. «Con este tipo de iniciativas hay que arriesgarse», dice el pastelero, que lleva sumado a la Ganxet Pintxo entre seis y siete años. En la misma afirmación coincide Carlos Mesas, de Sora Experience. Ha creado las ‘Gyozas de mar i muntanya’, dos crestas japonesas de base de crema de avellana y reducción de vino negro con canela. «Nosotros hemos aprovechado técnicas asiáticas con productos de proximidad», añade.

Por su parte Lluís Llauradó, de Peixateries Velles, observa que «ha acudido bastante gente, aunque el frío ha condicionado bastante». «Lo que he observado es que el nivel de esta edición es superior. De hecho, he realizado parte de la ruta y, la verdad, estoy satisfecho. En cocina, podemos hacer entre 400 y 700 tapas», explica el propietario del restaurante Peixateries Velles i Sa Kika. Participa en la ruta hace ya tres ediciones.

De hecho, describe las propuestas de la Ganxet Pintxo como «algo más que una tapa. Es una opción gastronómica parecida a un plato de un menú degustación. A la hora de idear la tapa, queríamos unificar la esencia de nuestra cocina en una tapa y creamos ‘Haiku’. Es el típico tataki de atún, pero más elaborado. Con ingredientes potenciadores de sabor, como la avellana DOP Reus y el aceite DOP Siurana. El toque que le da el foie-gras rallado es de un contraste de sabores interesante», añade Llauradó.

Temas

Comentarios

Lea También