La fotografía como arma de superación

Baix Camp. El Centre de la Imatge Mas Iglesias acoge la exposición de Agus Prats, quien sufrió una agresión que le dejó en silla de ruedas

CARMINA MARSIÑACH

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En la muestra fotográfica se pueden ver autorretratos del artista en escaparates, portales y diferentes cristales. FOTO: FABIÁN ACIDRES

En la muestra fotográfica se pueden ver autorretratos del artista en escaparates, portales y diferentes cristales. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Agus Prats encontró en la fotografía una forma de liberación emocional tras la agresión que sufrió en 2001. Cuando salió de un cajero de la calle Joaquin Costa de Barcelona a medianoche unos individuos le confundieron con un policía y le lanzaron un ladrillo que le provocó un traumatismo craneoencefálico y se quedó en silla de ruedas. Él reside en Barcelona pero tiene a toda su familia en el Baix Camp, en Riudecanyes.

A raíz de esta agresión tuvo que estar ingresado 9 meses en el Hospital de la Vall d’Hebron de Barcelona. Durante su estancia en el centro sanitario empezó a escribir un diario y a realizar algunas fotografías. «Soy diseñador gráfico y entonces fue un punto de inflexión con mi relación con la fotografía», explica Prats. Poco a poco se dio cuenta de que cuando cogía su cámara conectaba mejor con las fotografías que con la escritura. Notaba que en su diario sus emociones no tenían salida ya que en él tan solo hablaba de los dramas de los otros pacientes que lo acompañaban. En cambio, la fotografía «era una forma de liberarme emocionalmente, de liberar tensiones y superar los momentos difíciles», asegura.

En 2015 en un traslado perdió su diario hospitalario y con él una parte «importantísima» de su vida. Entonces decidió hacer el recorrido que le llevó hasta el lugar de la agresión, donde aún no había vuelto desde que sucedió.

Y fotografió todo este recorrido. «Era un ejercicio muy inocente, una especie de acto piscomágico pero para mí era la única forma que tenía de hacer alguna cosa ante la impotencia de no encontrar el diario», explica Agus. El artista fue publicando todo este proceso a Instagram, todas estas fotografías en que se había autorretratado reflejado en la puerta del cajero o en las puertas y escaparates cercanos al lugar de los hechos. «Me sumergía en la idea del espejo, como si estuviera en otra realidad ajena al tiempo, a la vez que me servía del autorretrato como forma de exploración personal»

Mientras buscaba la luz en su pasado, el eco de sus reflejos en sus calles finalmente su diario hospitalario apareció.

La manera de fotografiar de Augus es especial. Y es que en 2014, gracias al taller OBJECTIU>BCN tutelado por Walter Astrada, junto con Toni Amengual ideó un sistema para anclar la cámara a la silla y disparar por control remoto sin mirar a través del visor. De esta forma sus fotos no perdían espontaneidad.

Txema Salvans se interesó por todas esas fotografías y autorretratos y le propuso materializar toda su experiencia en un libro, que se ha acabado convirtiendo también en una exposición titulada The Mirror Chair Project. La muestra fotográfica se puede ver en el Centre de la Imatge Mas Iglesias de Reus hasta el 12 de diciembre, jueves y viernes, de 17.00 h a 20.00 h; y los sábados, de 10.00 h a 14.00 h y de 17.00 h a 20.00 h.

Baix Camp confinado

Con esta exposición se abre la temporada en el CIMIR que incluye también la muestra Baix Camp confinat. Crònica fotogràfica d’una pandèmia al segle XXI. Con la expansión de la Covid-19, la situación sanitaria se fue complicando en todo el mundo. Las calles pasaron en pocas horas de la normalidad en el vacío y las personas intentaron soportar aquella incertidumbre de la mejor manera posible.

Desde el Museu de Reus se hizo entonces un llamamiento a la ciudadanía para que hicieran llegar sus fotografías con una doble voluntad: documentar lo que estaba viviendo y mostrarlo en una exposición. Las imágenes inmortalizarán una experiencia que quedará para siempre en la memoria colectiva.

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