Reus La mirada ganxeta

Y mientras no haya Intermodal, ¿qué?

A la espera de futuras mejoras ferroviarias, los viajeros necesitan soluciones para su día a día. Y el bus público surge como una buena medida 

Francesc Gras

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Y mientras no haya Intermodal, ¿qué?

Y mientras no haya Intermodal, ¿qué?

Esta semana han acabado de  instalar el andamio que cubre toda la fachada de la Casa Navàs. Es una imagen inédita y que comportará un cambio que la inmensa mayoría desconocemos. La principal joya modernista que tiene la ciudad –con el permiso del Pavelló dels Distingits del Pere Mata– se adentra en unas obras para reconstruir el frontispicio principal que fue destruido durante la Guerra Civil. Esta relevante actuación, unida a los deseos de la propiedad de reconstruir en un futuro el emblemático torreón, acabará de reforzar la singularidad de un edificio único.

Resulta obvio señalar que ello reforzará el atractivo turístico que ya tenemos en la ciudad. Modernismo y comercio son, sin duda, sus principales reclamos para bien, también, del resto del territorio. De la misma forma que lo hace la Costa Daurada, el patrimonio romano,  la URV o infraestructuras como el Port o el Aeropuerto. Todo ello, y mucho más, ayuda a dibujar lo que es la segunda área metropolitana de Catalunya. Pero la suma es incompleta por las carencias que padecemos en infraestructuras. 

Imagen de archivo de la estación de autobuses de Reus. FOTO: T.M./ DT

Una semana más, por cierto, los graves problemas de movilidad que existen en el territorio han centrado la actualidad informativa. Buena muestra de ello fue la conferencia del alcalde Carles Pellicer en El Círcol. Su intervención puso el acento, en varias ocasiones, en la necesaria unidad territorial y en reclamar la estación Intermodal en el sur del Aeropuerto o el apeadero de Bellissens.

También hicieron lo mismo los presidentes de las cuatro cámaras de comercio (Tarragona, Reus, Valls y Tortosa) que, por primera vez, firmaron conjuntamente un artículo – El desgavell ferroviari: ho arreglem entre tots o repetim errors?– que publicamos en el Diari. «La inauguración del tramo Vandellòs-Tarragona del Corredor Mediterráneo ha sido una nueva demostración de una evidencia: el diseño de las grandes infraestructuras tiene poco (o nada) en cuenta las necesidades que tenemos en nuestro territorio», empezaba.

Suscribo su línea argumental, al igual que la mayoría de reivindicaciones surgidas estos días, pero también creo que es hora de hacer autocrítica, dejar de lado el victimismo y de plantearnos el presente sin hacernos trampas al solitario. Me preocupa, sobre todo, la cuestión de: ¿Y mientras qué?  

Me explico. La construcción del apeadero de Bellissens; la necesaria estación Intermodal; las mejoras necesarias en la red ferroviaria para ampliar las frecuencias de trenes, u otros, son grandes proyectos que, difícilmente, veremos realizados en el plazo de 5 a 10 años. Y esto significa seguir invirtiendo el mismo (largo) tiempo en ir de Reus a Barcelona en tren; tener menos convoyes y peor comunicados por la falta de estaciones o viajar de pie porque el servicio está saturado. Es hora de buscar alternativas.

La T10/ 120

A día de hoy, la más viable como alternativa a los viajes en tren pasaría por potenciar el autobús interurbano. Asimismo me lo explicaban el otro día expertos en temas de movilidad, los cuales subrayaban el aumento de viajeros de los últimos años. Desde algunas entidades se empieza a plantear la necesidad de aplicar mejoras en el ámbito del transporte por carretera para ir a Barcelona, donde todavía existe campo por recorrer y donde los agravios también existen. 

Por ejemplo, en Reus, Tarragona y Salou no está implantada la T10/120, una tarjeta multipersonal de diez viajes en 120 días y que la Generalitat financia, aproximadamente, asumiendo el 50% del coste del trayecto. Y eso, asemeja el precio del título al que ya tiene el tren para viajar a Barcelona. Incluso, al tratarse de un trayecto de autobús ‘exprés’, logra reducir el tiempo del viaje. Localidades de Lleida y Girona, o municipios como Lloret, hace tiempo que la tienen en marcha – aquí sólo está operativa en las Terres de l’Ebre–. 

Parece que desde las cuatro cámaras de comercio se han iniciado conversaciones con el Departament de Territori i Sostenibilitat para lograr facilidades inmediatas en la movilidad del día a día de los viajeros. Algo necesario y que requiere de la misma unión territorial.

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