Berni Sancha, la discreción del rock urbano en Tarragona

Crónica. El músico de Torreforta, fallecido el pasado 31 de agosto, cofundador de Números Rojos, la legendaria banda de los 80, deja un fascinante legado musical

ALBA SANCHA FERNÁNDEZ

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Berni, con su inseparable guitarra, la cual confeccionó y personalizó él mismo. FOTO: DANI GARCÍA

Berni, con su inseparable guitarra, la cual confeccionó y personalizó él mismo. FOTO: DANI GARCÍA

El rock urbano en Tarragona no debería estar de luto, debería estar de juerga, porque así lo habría querido él. Aunque ya todos los colegas del mundillo saben de la triste noticia del fallecimiento de Berni Sancha –guitarra y voz de Números Rojos– es algo que, lamentablemente, ha pasado inadvertido para la prensa local. Lamentablemente, porque la historia del rock en la ciudad y, sobre todo, en el barrio de Torreforta, no se entendería sin Números Rojos y sus componentes.

Berni fue miembro de la mítica banda desde sus inicios, cuando los nombres Thao, Thako y Tako se sucedieron hasta llegar a Números Rojos. A finales de los 80, el grupo ya estaba consolidado y en 1990 debutaba con su primera entrega discográfica, Nariz contra nariz, trabajo valorado por la crítica musical como uno de los más sugerentes del rock urbano, gracias a la verdad de sus letras, escritas por el batería del grupo, Fede Díaz. Más tarde le siguieron …Del mundo y Tiempo Muerto. Números Rojos no fue ninguna tontería. Telonearon a grandes grupos internacionales como Ramones, en la primavera de 1991, y a Iron Maiden, en 1993.

Quienes conocieron a Berni coinciden en su discreción, que rompía cuando cogía su guitarra y creaba una nueva melodía. Nunca tuvo madera de líder, ni le hubiera gustado serlo. En lo que a su voz se refiere, muchas veces la compararon con la de Rosendo Mercado: «voz de carajillo», por su deje áspero.

Sin embargo, y aunque Números Rojos fue y será siempre la cuna que le vio nacer, su carrera musical no acabó cuando se disolvió la banda. Es lo que sucede con los músicos apasionados. Así era él. Por eso, años después, emprendió su camino en solitario, colaborando con inquietos creadores de la cultura tarraconense, como el escritor Juan Carlos Elijas, el músico y productor Miguel Zanón, y la cantante Maribel Torres (Afrika Guonder).

Con ellos y con unos exquisitos músicos, confeccionó su ópera prima en solitario, Buscando compañía, bajo el nombre artístico de ‘Berni contra las cuerdas’. En este disco, más intimista y aún desconocido para la mayoría, participamos sus dos hijas: mi hermana Ana, tan discreta como él, recitando uno de los poemas de Elijas, y yo misma, con solo cinco primaveras.

Hace apenas un año llegó la noticia sobre una enfermedad que, pese a la dureza, lo hizo despertar y volver a vivir, gracias a la confianza incansable de verdaderos amigos, como Teo Díaz (Números Rojos) y Mateo Molina, que, sumada a la de su familia, le habían devuelto las ganas de reemprender la actividad creativa que, lamentablemente, había quedado truncada durante varios años.

Una vida dedicada a la creación

Decía al principio que el rock urbano de Torreforta no debería estar de luto, pero sí se queda algo huérfano, aunque no su historia. Por eso este escrito, para que toda una vida dedicada a la creación musical no se resuma en el anuncio de una ceremonia funeral en un obituario de la prensa.

Berni contribuyó a fundar esa historia con su creatividad, su arte, su discreción, su media sonrisa y su música eterna. Un legado que permitirá a su nieta Alma, todavía en camino, conocer a su abuelo y estar conectada a él a través de su voz y su música.

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