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Tarragona Concierto

Delafé: "Lo que realmente vale la pena en esta vida es dar y recibir amor"

Delafé actúa esta noche de viernes (22.30 h) en la Sala Zero para presentar su nuevo álbum ‘Hay un lugar’, que resulta una apuesta por la electrónica y un paso adelante en la carrera de la banda barcelonesa

SÍLVIA FORNÓS

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Imagen promocional de Óscar D’Aniello, alma máter de Delafé. FOTO: CEDIDA

Imagen promocional de Óscar D’Aniello, alma máter de Delafé. FOTO: CEDIDA

El nuevo disco de Delafé, Hay un lugar, sonará esta noche en la Sala Zero de Tarragona (22.30 h). La banda barcelonesa visitará la ciudad para presentar su última apuesta por la electrónica. «La novedad es que venimos con la cantante Marina Prades, quien se incorporó al grupo hace unos meses», explica Óscar D’aniello. Además de interpretar los nuevos temas, el público «podrá rememorar las canciones de la época de Facto Delafé y Las Flores Azules y también de Delafé y Las Flores Azules que en la anterior gira no tocamos», revela el músico. Por lo que el concierto en la sala tarraconense será, a la vez, una actuación íntima y festiva.

La presencia en el escenario de la vocalista Marina Prades se explica, en palabras de Óscar D’aniello, porque «el disco tiene muchas colaboraciones femeninas y resulta casi obligatorio llevar esta voz». Además, dice el artista «como también quería recuperar temas como Mar, el poder del mar o Enero en la playa venía como anillo al dedo contar con Marina».

En el disco Hay un lugar, Delafé están arropados por cinco colaboraciones de artistas del panorama nacional a los que realmente admiran: Ana Fernández-Villaverde (La Bien Querida), Carlos Sadness, Sandra Delaporte, María Rodés y Soleá Morente.

La esencia

El nuevo álbum es el segundo en solitario de Delafé, después de La fuerza irresistible (Warner 2016). Sobre ambos proyectos, Óscar D’aniello cuenta que «el primer disco en solitario no lo planteé como tal. Estaba pensado para Delafé y Las Flores Azules, pero Helena Miquel se bajó del barco cuando faltaba muy poco para grabar el disco. Entonces, sobre la marcha improvisamos y sacamos el trabajo». Circunstancias que poco tienen que ver con la publicación del segundo álbum. «La esencia de Hay un lugar, desde el minuto cero, ha sido un reto como Delafé en solitario. Por esta razón, lo hemos hecho poco a poco y adelantando las canciones, antes de que saliera el disco, para que la gente las escuchara. Hay un lugar son diez temas que hemos creído que son los adecuados, en el orden adecuado y con los colaboradores adecuados».

Óscar D’aniello reconoce que «esta es la tercera ocasión que renacemos a nivel musical» y señala que, en este tiempo, «la evolución ha sido circular porque empezamos siendo un grupo muy electrónico y ahora seguimos siendo un grupo muy electrónico». Si bien, hay una diferencia entre el primer y el sexto disco porque, en palabras del músico, «hemos pasado de la electrónica a un sonido muy analógico con el De ti sin mí y luego, poco a poco, hemos vuelto a la electrónica». En esta progresión, «nosotros como músicos no nos hemos aburrido», confiesa la banda.

Una imagen que lo dice todo

En referencia al título del disco, Óscar D’aniello manifiesta que «ahora mismo se encuentra en un lugar muy diferente. Estoy cerca de la paternidad, tengo una pareja estable y estoy más tranquilo». Mientras, adelanta que «el disco habla de lo que realmente vale la pena en esta vida, que es dar y recibir amor. Todo ello rodeado de la sensación de que todo esto no es lo que nos habían prometido ni contado. Es un disco, como digo, muy tristemente feliz».

Y para explicar todo ello, una imagen vale más que mil palabras. En este caso, la portada del álbum lo dice todo: se ve a un hombre recién salido de una nube de humo, dejando atrás un incendio.

«Compré la foto en Las Vegas cuando fuimos nominados a un Grammy Latino y asistimos a la gala de premios. La encontré en una tienda de antigüedades», recuerda el músico. «Gráficamente me sentí identificado con la imagen», relata y añade que «Sergio Pisso se encargó de dar luz a la portada porque la imagen original era en blanco y negro».

Continúa explicando, que «anteriormente, pasé por la pérdida de mi padre y recuerdo épocas de tener la sensación de estar rodeado de una niebla, que no te permite ver las cosas claras ni el horizonte».

Al ver la foto del hombre saliendo de una nube de humo, dice Óscar D’aniello, «pensé que es como salir de una experiencia vital que ha sido confusa. Decidí que sería la portada antes de escribir ninguna palabra del disco, porque tenía claro que sería un álbum en positivo».

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