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Ecologistes en Acció otorga una bandera negra a la Platja Llarga

La entidad alerta que «la actividad empresarial» y el Gloria han provocado la pérdida de un metro de altura de los sistemas dunares

O.SAUMELL

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En la Platja Llarga siguen visibles los efectos de la borrasca Gloria.  FOTO: PERE FERRÉ

En la Platja Llarga siguen visibles los efectos de la borrasca Gloria. FOTO: PERE FERRÉ

La entidad Ecologistes en Acció ha otorgado este año una bandera negra a la Platja Llarga. Así lo puso de manifiesto ayer, en la presentación del informe relativo a 2020. En concreto, los técnicos se centran en «los sistemas dunares como protectores de la biodiversidad y el sistema costanero de la Platja Llarga», y ponen de relive que «los efectos del turismo y de las actividades empresariales que se ejercen sobre dicha playa han provocado que el entorno natural se adecúe cada vez más a las necesidades humanas, obviando las necesidades ecológicas, apoderándose del terreno dunar». Esta situación, añadida a los sucesos de Gloria, provocaron unos resultados «bastante demoledores», ya que «los sistemas dunares habían sufrido la pérdida de más de un metro de altura, y su retroceso fue tal que algunos bungalós que estaban instalados sobre las dunas, quedaron solo a un par de metros de caer al agua».

«A esta situación crítica hace falta añadir la actuación que se produjo de forma posterior al temporal por parte de la empresa propietaria de dichos bungalós y que ocupa el espacio dunar para la explotación económica de su actividad en la zona», recalcan los especialistas de Ecologistes en Acció, quienes añaden en el informe que «ante la inminente pérdida de sus propiedades decidió, de forma unilateral, crear un muro de contención a partir de grandes rocas y tierra, sin permiso de la administración correspondiente». La atuación mediante maquinaria pesada «no solo creó un muro de contención, sino que amoldó el terreno dunar existente para la compactación del muro, des truyendo la vegetación que había sobrevivido en la parte superior, juntamente con lo que quedaba de duna; de la vegetación destruida se destacan las siguientes especies: Maresianana, Matthiola sinuata, Juniperus phoenicea».

Asimismo, se añade que «si bien es cierto que el Ministerio de Costas paralizó la actividad y abrió un expediente sancionador a la empresa que contrató la actuación por la utilización de materiales no adecuados, el sistema dunar existente anterior a todo el conjunto de sucesos ya no se encontraba presente o su reducción había sido muy considerable, alterando su entorno y afectando a su sistema de regeneración, pues las condiciones físicas ya no eran las óptimas para su desarrollo. Estas agresiones también producen graves perjuicios a la biodiversidad, provocando una pérdida de la fauna y flora donde los sistemas dunares son su hábitat natural».

«Una agonía sentenciada»

Otra bandera negra recae en la Barra del Trabucador en el Delta del Ebre, que los especialistas definen como de «una agonía sentenciada». «En lo que llevamos de 2020, se ha visto sobrepasada por el oleaje del mar hasta en 3 ocasiones (22 de enero, 2 de marzo y 8 de mayo), provocando en una de ellas, el pasado 8 de mayo, un aislamiento de más de 30 trabajadores en las instalaciones de la empresa salinera, lo cual se denunció por parte de Ecologistas en Acció. Los problemas que iban sucediendo durante años anteriores, se han acentuado en este 2020, provocando la entrada de la Barra del Trabucador en situación de emergencia», afirman.

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