Las lecciones de la pandemia

Con la Covid controlada toca reflexionar sobre si lo vivido hasta ahora nos hará ser mejores. Tres expertos consultados por el ‘Diari’ dudan de que la experiencia haya cambiado nuestros valores esenciales

JOAN MORALES

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La mascarilla quedará como uno de los símbolos de esta pandemia. FOTO: A.GONZÁLEZ

La mascarilla quedará como uno de los símbolos de esta pandemia. FOTO: A.GONZÁLEZ

Llevamos meses y meses, especialmente durante los inicios de la pandemia hace un año y medio, escuchando que de esta crisis sanitaria, económica y social saldremos fortalecidos como sociedad, más fuertes, más humanos, más solidarios, empáticos. Que nuestras prioridades han cambiado y nos hemos dado cuenta de lo que verdaderamente importa en esta vida. Desde ayer, casi la totalidad de las restricciones han quedado abolidas en Catalunya y, por fin, empezamos a disfrutar de una normalidad lo más parecida a la que teníamos antes de marzo de 2020. Es, tal vez, el momento de reflexionar sobre qué nos deja esta experiencia y que nos espera.

El Diari ha conversado con tres expertos sobre cómo hemos cambiado (si de verdad hemos cambiado), tanto a nivel individual como social. Son Ángel Belzunegui, sociólogo de la Universitat Rovira i Virgili; Eudald Carbonell, arqueólogo y antropólogo de la URV; y Begoña Elizalde, psicóloga coordinadora del Grup de Treball de Dol i Pèrdues del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya. Estas son sus conclusiones

«Todos los cambios
sociales por algo no 
previsto tienen efectos 
negativos y positivos»

Para el sociólogo Ángel Belzunegui «todos los cambios sociales, a nivel general, por un acontecimiento no previsto, tienen efectos tanto negativos como positivos. Tenemos que huir de una visión tremendista, como por ejemplo pensar que lo que nos ha tocado vivir ha sacado lo peor de la sociedad. Pero también tenemos que huir de las visiones triunfalistas, como por ejemplo que la pandemia nos ha traído un cambio de valores importantísimos, como la solidaridad, la empatía, etc.».

Por eso, y intentando extraer cosas negativas y positivas de esta experiencia, este sociólogo explica que «esta pandemia nos ha dejado reacciones negativas, como por ejemplo los botellones radicales, con violencia incluida, aunque aquí también se sumaría el malestar general de los jóvenes, sus incertidumbres ante un futuro incierto y la propia pandemia. Pero también nos ha dejado cosas positivas, como por ejemplo ser conscientes del valor de nuestros mayores y hemos intentado salvarlos lo máximo posible. O la responsabilidad colectiva intensa que ha habido. La inmensa mayoría de la gente ha respondido y el ejemplo más claro lo tenemos en la vacunación».

Belzunegui no cree que esta experiencia «haya cambiado nuestros valores esenciales, sino los ejes axiales que vertebran nuestra sociedad». ¿Y a partir de ahora, qué? El sociólogo recuerda que «Al principio de la pandemia dije, y lo corroboro ahora, que lo que queremos es volver a una cierta normalidad, a hacer lo mismo que hacíamos antes porque ya nos estaba bien (viaja, salir de vacaciones, quedar en un bar con los amigos, etc.). Si alguien se creía que la gente se volvería más intelectual, que leería más o que saldría menos y cambiará sus valores por otros más altruistas, solidarios, etc., estaba equivocado».

Cuestionado sobre si lo que nos ha pasado es suficiente para provocar un cambio social, colectivo, Belzunegui no cree que sea así. «La pandemia es un cambio más que se suma y que deja efectos que producen cambios más estructurales en la sociedad. Pero por sí sola no producirá un cambio social. Aunque nos haya podido parecer mucho tiempo, en un año y medio se ha solucionado porque teníamos los medios».

«La Covid nos ha sometido a una presión, pero sabíamos que era reversible»

El arqueólogo, antropólogo y catedrático de Prehistoria de la URV, Eudald Carbonell, está a punto de publicar un decálogo con un objetivo muy claro: «Construir una teoría social del futuro de la especie. Reflexionar para tener herramientas de futuro para evitar el colapso de nuestra especie», asegura Carbonell.

Este investigador tiene muy claro que «la covid, desgraciadamente, no cambiará nada. La inercia humana es tan potente que no cambiará nada y todo seguirá igual. La especie humana cambiará cuando haya un colapso, que nos traerá muchas dificultades y miseria. Antes tiene que producirse una catarsis que nos someta a una presión económica, social y psicológica de alto voltaje que sea irreversible. La covid, aunque nos haya sometido a esta presión, sabíamos que era reversible».

Entre estas herramientas que Eudald Carbonell propone en su decálogo está «la necesidad de un incremento sustancial de la conciencia crítica de la especie. Necesitamos una nueva conciencia operativa de los humanos en el planeta. También una rápida socialización de la tecnología, sobre todo por lo que respecta a la comunicación, tal y como nos ha demostrado el confinamiento, ya que necesitamos incrementar nuestra sociabilidad». Para este catedrático de Prehistoria de la URV es fundamental «para inmediatamente la globalización. Es decir, la uniformización de la especie en el planeta. Tenemos que hacerlo ahora que todavía estamos a tiempo».

Otros de los puntos del decálogo de Eudald Carbonell apuestan por «incrementar la sociabilidad, es decir, aumentar la capacidad de ser complementarios en la construcción de las formaciones sociales del planeta. O buscar el equilibrio social y ecológico del planeta y la desaparición de las clases sociales como motor histórico. El capitalismo es un sistema anacrónico y fósil y no soluciona los problemas que genera. Tenemos que contribuir a su extinción para que no colapse la especie».

«Tenemos memoria de pez y solemos olvidar rápido lo que nos ha pasado»

La psicóloga Begoña Elizalde, a la hora de analizar la influencia que ha tenido la pandemia en nuestras vidas, es bastante «escéptica. No sé si lo que ha pasado nos habrá enseñado a ser mejores. Somos reticentes a muchos cambios y nos cuesta entender la trascendencia de lo que hemos vivido. Tenemos memoria de pez y solemos olvidar rápido lo que nos ha pasado».

Elizalde admite que esto «dependerá de cada persona. Hay quien tiene muy interiorizado que a este mundo ha venido a aprender y a cambiar, y cualquier cosa que le pase le sirve para seguir en este cambio.

Para esta gente, lo que ha ocurrido es una oportunidad para cambiar 1.000 cosas en su vida. Pero hay quien no piensa así. También dependerá mucho de cómo te ha afectado personalmente todo esto (muerte de familiares o conocidos, problemas laborales, etc.)».

El futuro que nos espera a partir de ahora es una incógnita. «Ojalá los cambios sean buenos. Que seamos más conscientes de nuestra vulnerabilidad, tanto a nivel individual como de sociedad», comenta la psicóloga, quien añade que «como se ha fomentado tanto la individualidad, no sé si valores como la empatía y la solidaridad quedarán mucho. Sería importante que tuviésemos conciencia de que vivimos en sociedad». Por último, Elizalde recuerda que «la sociedad ha quedado devastada a nivel de salud mental. ¿Si tardaremos en superarlo? Depende, hay días que soy más optimista y veo que saldremos adelante, pero hay días que no tanto».

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