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Los bares de la Plaça de la Font preparan una protesta sorpresa para mañana

Los restauradores han demandado al Ayuntamiento por prohibirles montar terraza por Santa Tecla y amenazan en cerrar los establecimientos los días más fuertes de las fiestas

CARLA POMEROL

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El escenario y los andamios ya conviven con las terrazas en la plaza. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

El escenario y los andamios ya conviven con las terrazas en la plaza. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Los bares y restaurantes de la Plaça de la Font están preparando un acto de protesta contra el Ayuntamiento, que se llevará a cabo a lo largo de mañana, día de la Santa Tecla Petita. Se trata de la segunda acción reivindicativa que el colectivo realiza en contra de la decisión del Consistorio, de prohibirles montar las terrazas y de servir en el interior de los locales durante los días fuertes de las fiestas de Santa Tecla. La primera acción de protesta tuvo lugar ayer al mediodía, cuando el abogado que representa a los restauradores, David Rocamora, interpuso una demanda judicial ante el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo.

Por ahora, no ha trascendido cuál será la acción que el colectivo llevará a cabo mañana. Algunas fuentes aseguran que los restauradores quieren cerrar los bares de la plaza cuando empiece el Seguici Petit, previsto a las cinco y a las siete y media de la tarde. La decisión caería como un jarro de agua fría al Ayuntamiento, quien prevé que sean los bares quienes sirvan bebidas al público. Los espectadores –800 en cada pase– estarán sentados en sillas y mesas instaladas por el mismo Consistorio.

Según el abogado de los restauradores, David Rocamora, el bando que el Ayuntamiento mandó a los bares el pasado 14 de septiembre «adopta disposiciones contrarias a la legalidad», y añade: «concretamente, a lo que hace referencia a la prohibición de atender a los clientes dentro del local y a verse con la obligación de eliminar totalmente la terraza». Según Rocamora, el Consistorio «lo que hace es una especie de expropiación sin ningún tipo de contraprestación a los establecimientos». Además, el letrado pide al Ayuntamiento y al alcalde Pau Ricomà que «deje de abusar de la gente que se levanta temprano cada día para tirar adelante su negocio».

La causa de la disputa es el bando que el Ayuntamiento mandó a los bares, en que da una serie de indicaciones para el buen funcionamiento de la fiesta. El Consistorio contempla que durante la tarde del 19 y los días 22 y 23 de septiembre, los bares no monten su terraza, ni coloquen barras, ni sirvan en ell interior. Su labor debe limitarse a servir a las mesas que el Ayuntamiento habrá instalado para el Seguici Popular.

Para el colectivo es insuficiente, ya que, según sus cuentas, a cada bar le tocaría entre cuatro y cinco mesas por tanda. «Los espectadores no tendrán la obligación de consumir, pero los establecimientos si que deberán poner a disposición sus lavabos, por ejemplo», explica Rocamora, quien añade que «por todo eso, los bares de la plaza adoptarán las medidas necesarias en defensa de sus reivindicaciones. No descartamos nada».

El deseo de los restauradores es que el juez adopte medidas cautelerísimas –es decir, provisionales– «que dejen sin efecto los puntos 3 y 4 del bando municipal», dice Rocamora. «Si no llega para el domingo, que llegue el martes y, como mínimo, se reconocerá una situación injusta y podremos reclamar daños y perjuicios», añade el letrado.

«Solo son tres días de diez»

Quien hasta ahora no se había pronunciado era el Ayuntamiento, quien se ha mantenido en una postura inamovible. Ayer, la concejala de Cultura y Festes, Inés Solé, salía del paso asegurando que «nosotros solo tenemos conocimiento de los hechos por los medios. Al Ayuntamiento, formalmente, no le ha llegado nada».

Solé asegura que las medidas tomadas hacen referencia a lo dictado por el Procicat y que «los departamentos implicados han intentado buscar la mejor fórmula para que todos saliéramos ganando, poniendo por delante la solidaridad colectiva». La concejala asegura que «también hubiéramos podido cerrar y fuera, y sin embargo, se ha pensado en la opción más beneficiosa posible». Solé remarca que solo son tres días de diez.

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