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Los skaters de TGN piden más zonas para poder patinar

Critican el estado «nefasto» del Skate Park en una protesta entre la Part Alta y el Francolí

ÒSCAR LASCORZ

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Tras semanas alzando la voz y sin cambios efectivos en el horizonte, los skaters han salido hoy a la calle para exigir soluciones a los problemas que sufren a la hora de practicar su deporte. Lo han hecho con un acto denominado ‘Downhill’ (traducido al castellano, ‘cuesta abajo’) en el que más de un centenar de jóvenes han bajado con sus monopatines, scooters y bicicletas, desde la plaça de l’Antic Escorxador hasta el Skate Park del Francolí.

Más allá de la forma reivindicativa de la que le han dotado, el Downhill es una modalidad de skateboarding que consiste en descender por un terreno inclinado a gran velocidad, siendo esta una de las prácticas más espectaculares y arriesgadas de este deporte. Sin llegar a velocidades tan altas, ni poner en peligro la integridad física de los participantes y transeúntes, en Tarragona es la primera vez que la comunidad skater se manifiesta de esta manera.

«No hemos conseguido nada de lo que pedimos. En Tarragona, las soluciones tardan en llegar», ha dicho Carles Lozano, portavoz de la comunidad skater de la ciudad, quien, como los demás, pese a salir satisfecho, en un primer momento, de la reunión que hace unas semanas los skaters mantuvieron con la concejal de deportes de Tarragona, Maria José López, y el director-gerente del Patronat Municipal d’Esports, Ramon Cuadrat, ven que el Ayuntamiento no acaba de mover ficha.

Precisamente ha sido ante las puertas del consistorio donde los skaters han hecho un alto en el camino hasta el Parc del Francolí para leer un manifiesto y picar las tablas de sus monopatines contra las escaleras de delante del Ayuntamiento. «El skate en nuestra ciudad ha crecido notablemente este último año, cada vez hay más gente de todas las edades ejerciendo la práctica. Es por eso que el skatepark se queda pequeño en comparación a otras ciudades o pequeños pueblos de nuestro alrededor», rezaba el manifiesto. Por ello, los skaters piden que se les deje patinar por la ciudad, tanto por la calle, como por pequeños spots –sitios señalizados que, a simple vista, no difieren de cualquier plaza, calle o jardín, pero que cuentan con materiales resistentes– para poder ejercer su deporte. Desde el consistorio se les explicó que ya se puso en marcha un plan para hacer un mantenimiento más constante del skatepark, algo que llevan años reclamando. Al llegar al Parc del Francolí tras el Downhill, organizaron un concurso de habilidades con sus monopatines, bicicletas y scooters.

Estas semanas la comunidad skater también está concentrando sus esfuerzos en destacar los beneficios de la práctica de este deporte. «Es un medio de transporte sostenible y este año será deporte olímpico», insisten. Por otro lado, también consideran que existe cierta discriminación desde la administración pública hacia el skateboarding, ya que, aseguran, con la llegada de los patinetes eléctricos hace escasas semanas «se ha desarrollado una ordenanza municipal en la que no se nos permite desplazarnos libremente con el monopatín. Además de ello, dicen estar «hartos» de las multas que les impone la Guardia Urbana, las cuales, aseguran, giran alrededor de los 200 euros.

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