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Más de 300 mossos vigilarán las calles para hacer cumplir el toque de queda en Tarragona

El confinamiento de las 01.00 a las 06.00 horas ya está en vigor, mientras el conseller de Salut admite errores al confiar demasiado en la vacuna y autorizar festivales musicales

JOAN MORALES/AGENCIAS

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Imagen de archivo de una calle de Tarragona durante el primer toque de queda. FOTO: PERE FERRÉ/DT

Imagen de archivo de una calle de Tarragona durante el primer toque de queda. FOTO: PERE FERRÉ/DT

Diecisiete localidades de la provincia de Tarragona (Tarragona, Reus, Cambrils, Salou, Calafell, Valls, Vila-seca, Torredembarra, Cunit, Deltebre, Riudoms, Vandellòs i l’Hospitalet de l’Infant, La Selva del Camp, La Canonja, Alcover, Vinyols i els Arcs y Altafulla) afrontan desde esta pasada madrugada el toque de queda nocturno que había solicitado el Govern y que ayer autorizó el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC). La medida, que afecta a más de 468.000 tarraconenses y a un total de 161 municipios catalanes, ha sido aprobada –de momento– hasta el próximo viernes 23 de julio, aunque la idea es extenderla al menos unas semanas más.

Para que su cumplimento sea efectivo (el toque de queda se ha implantado desde la 1 hasta las 6 de la madrugada), los Mossos destinarán en toda Catalunya 300 efectivos específicamente para esta tarea. Además, en el caso de algunas ciudades las policías locales también reforzarán sus turnos de noche para poder colaborar con la policía autonómica.

El toque de queda vuelve a Catalunya diez semanas después de que decayera el pasado 9 de mayo el estado de alarma y con él, el cierre perimetral y la limitación de movimientos nocturnos que imperaron durante meses.

El Govern se ha visto obligado a recuperar el toque de queda nocturno para la inmensa mayoría de la población catalana, algo que ha autorizado en menos de 24 horas el TSJC y que posibilita su aplicación ya desde anoche a la 1, de momento hasta el 23 de julio.

La mitad de los catalanes ya tienen pauta completa de vacunación contra la Covid –son cerca de cuatro millones de ciudadanos–, pero la situación epidemiológica sigue empeorando en Catalunya.

Un total de 1.349 pacientes están hospitalizados por Covid, el doble que hace una semana, 259 de ellos en la UCI, unas cifras que seguirán subiendo porque el aumento de contagios no cesa: 9.416 diagnosticados en las últimas 24 horas, nueva cifra récord.

«El confinamiento nocturno ha sido avalado. Es una medida difícil pero necesaria para frenar los contagios, para proteger vidas y el sistema sanitario. Entrará en vigor esta noche. Entre todos tumbaremos la curva de la Covid-19», afirmó ayer el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, en Twitter.

161 municipios catalanes

De esta manera, ya no se podrá estar por la calle, salvo por motivo de urgencia justificado, entre la 1 de la madrugada y las 6 de la mañana en 161 municipios catalanes con muy elevada incidencia, entre ellos Barcelona, las principales localidades del área metropolitana y de la costa, y otras como Tarragona, Girona o Puigcerdà.

Son localidades de más de 5.000 residentes con una incidencia acumulada a siete días igual o superior a 400 diagnosticados de Covid por cada 100.000 habitantes, o bien municipios con registros menores pero que están rodeados de otros que sí sobrepasan la barrera, como es el caso en Tarragona de Vinyols i els Arcs.

De acuerdo con el criterio de la Fiscalía, el TSJC ha avalado limitar la movilidad nocturna hasta el próximo 23 de julio, como había solicitado la Generalitat, aunque abre la puerta a que pueda ampliarse otras dos semanas –como también prevé hacer el Govern catalán–, ante la «penosa» situación de los índices epidemiológicos.

El TSJC habla de restricción

La sala contenciosa del TSJC sostiene que la medida es una restricción y no una suspensión de derechos fundamentales, aunque advierte que está a la espera de que se notifique la sentencia del Tribunal Constitucional que declaró nulo el confinamiento del primer estado de alarma.

La sala recuerda que es «un grito a voces» que los municipios donde el Govern de la Generalitat quiere implantar el toque de queda son «la práctica totalidad» de Catalunya y que la «duración real» de esa medida puede ser de hasta dos o tres semanas, «en atención al dislate de los datos epidemiológicos».

El gobierno que preside Pere Aragonès respira tranquilo tras recibir el aval del TSJC y tiene preparado un dispositivo especial, con 300 policías, para hacer cumplir el toque de queda por la noche, así como el resto de restricciones que ya entraron en vigor ayer, entre ellas el cierre de toda actividad a las 00.30 horas y la limitación de reunión a diez personas.

Unas restricciones que el conseller de Salut de la Generalitat, Josep Maria Argimon, ha admitido que llegan tarde, en un ejercicio de autocrítica. «Claramente no he hecho bien las cosas», reconoció el conseller de Salut en una entrevista en Catalunya Ràdio, en la que admitió errores a la hora de confiar demasiado en la campaña de vacunación, autorizar festivales musicales y lanzar mensajes de que se veía la luz al final del túnel en la pandemia.

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