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Oriol Grau estrena 'Pedro y el Capitán' en la sala Trono

La representación se realizará el viernes (20.30 horas) el sábado (18.30 y 20.30 horas) y el domingo (18.30 horas)

Gloria Aznar

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Paco Romero, en el papel del Capitán, agarra del pelo a Pep Linares, que interpreta a Pedro, el torturado. FOTO: Alfredo González

Paco Romero, en el papel del Capitán, agarra del pelo a Pep Linares, que interpreta a Pedro, el torturado. FOTO: Alfredo González

Una habitación casi a oscuras. Dos hombres en su interior. Huele a sangre y a miedo, pero también a determinación y desafío. Solo un halo de luz rompe la penumbra de la siniestra comisaría. Es el calabozo de cualquier ciudad del mundo, en cualquier país y época. No importa. Dos hombres, uno está maniatado y ha sido torturado. El otro es el torturador. Uno representa la calle, la revolución. El otro el sistema establecido. Uno es poco menos que un despojo. El otro viste traje y corbata. Está físicamente impoluto.

Se trata de Pedro y el Capitán, la obra teatral que el actor y director Oriol Grau estrena este viernes 11 de octubre en la sala Trono Armanyà, en Tarragona, con Pep Linares y Paco Romero como protagonistas, en cuatro únicos pases hasta el domingo día 13.

a historia fue escrita por el poeta, dramaturgo y periodista uruguayo Mario Benedetti hace ahora cuatro décadas. A pesar de todo, Oriol Grau apunta que «me pareció un texto adecuado en un momento en que las libertades en general, los derechos fundamentales se están restringiendo». 

"El espectador se emocionará. Sufrirá, se sorprenderá e incluso se reirá", Oriol Grau (director)

La idea de representar el drama teatral partió de sus dos protagonistas, Pep Linares, en el papel de Pedro y Paco Romero, en el del Capitán. Torturado y torturador. Unas posturas que a priori no dejan lugar a dudas. Sin embargo, la obra se sumerge en ambos personajes, los presenta desde el plano psicológico, en el que emergen sentimientos poderosos y no siempre fáciles de gestionar. Vulnerabilidad, moral, ética, odio o venganza. Sentimientos que removerán a los espectadores en sus butacas solo con la palabra de estos profesionales. «Porque es más dura y golpea muchísimo más que un puñetazo. Se quiere transmitir que a partir de la palabra el torturado puede ser un torturador también», revela Pep Linares.

¿El torturador torturado? No lo parece, aunque como señala Oriol, «en un momento dado hay un espejo y en otro, un intercambio de papeles. Benedetti nos va sirviendo toda una serie de intercambios de roles que nos lo hace atractivo». Una permuta de papeles y un pulso de fuerzas.

El torturado puede decidir hablar para que le dejen de torturar o continuar callado y entonces le seguirán dando. Pero él sabe que está en posesión de la verdad. Mientras, la contradicción del Capitán es mucho más desgarradora porque en realidad le gusta torturar pero no quiere que le guste. Eso le incomoda y se siente mal. Y es mucho más interesante», asevera el director. 

En la mesa, como el pan
Sentimientos y contradicciones aparte, los tres profesionales tienen claro quién debería ganarse el corazón del público. «Sería preocupante que alguien se decantara por el Capitán», contesta categórico Paco.

A la hora de componer los personajes, los actores se adentran hasta en los más pequeños matices del diálogo en esa asfixiante comisaría. Así, Pep explica que «hice recortes de casos de tortura actualizados, no antiguos. Vi que en 2019, 2018 y 2017 se da en muchos países. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) certifica que la tortura está vigente. Ha sido como el pan, ha estado siempre en la mesa».

"Debería ver la obra toda la sociedad, especialmente la gente de nuestra generación, al límite del franquismo", Paco Romero (actor)

Son datos en abierto. Otra cosa es lo que no se sabe. De hecho, «el último informe de Amnistía Internacional (AI), el de 2018, denuncia torturas por parte de la Guardia Civil, de los Mossos, de la Ertzaintza... Es decir, que la tenemos muy cerca, en sitios oficiales», destaca el director.

Pero no solo llega tensión y dolor desde el escenario de la Trono. El espectador indudablemente sufrirá, pero también «se emocionará, se quedará perplejo y se sorprenderá riendo en un momento dado porque el teatro es un mercado de emociones. Benedetti habla de la comicidad de estas situaciones. Nosotros no lo hemos obviado. Al contrario, lo hemos subrayado».

A la pregunta de qué parte de la sociedad debería ver la obra, la respuesta es unánime. «Toda», responden al unísono.

«Y especialmente, la gente de nuestra generación, que está un poco al límite del franquismo, que lo tenemos en la memoria porque inevitablemente hemos oído y vivido cosas a través de nuestros padres y abuelos y que estamos perdiendo la memoria. Me parece muy importante recuperarla. Y que las generaciones que vienen detrás sean conscientes de a dónde podemos llegar. Hay que enseñarles qué es lo que puede pasar si seguimos en esta dinámica», comenta Paco Romero.

«La palabra es más dura y golpea muchísimo más que un puñetazo»
Pep Linares. Actor

Es precisamente su personaje, el Capitán, el más diseccionado a nivel psicológico tanto por Benedetti como por Oriol Grau. «Cuando llega a casa, está tranquilo», resalta Pep.

Mientras, el suyo propio, el del torturado se siente fuerte desde su verdad y como manifiesta el actor «llega un momento en que deja de sentir dolor. Oriol me dijo una frase buenísima, me dijo que era el héroe que nunca existirá», subraya. «Es imponer unas ideas sobre el otro.

Es el fascismo, en realidad», puntualiza Oriol Grau. 
Se lo pregunta Benedetti y también en la obra. ¿Qué hace que una persona aparentemente normal se convierta en un torturador? «Lo tendrá que descubrir el espectador este fin de semana», concluye el director, quien invita al público a que sea el último juez de Pedro y el Capitán, «un Dragon Khan emocional».

En 1979. Un drama teatral tristemente vigente

El drama ‘Pedro y el Capitán’ del uruguayo Mario Benedetti vio la luz en México en 1979, aunque antes, ese mismo año, se estrenó en el teatro. El autor se inspiró en los procesos de tortura existentes durante las dictaduras del Cono Sur, pero la obra puede aplicarse a cualquier otro contexto de tortura a presos políticos.

La cita.

Lugar. Sala Trono Armanyà (Carrer d’Armanyà, 11)

Días y horarios:

Viernes, 11 (20.30h).

Sábado, 12 (18.30h y 20.30 h).

Domingo, 13 (18.30h).

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