TGN no cobrará la tasa de las terrazas hasta que puedan volver a tener actividad

El Consistorio tirará atrás el recibo que ya había cobrado por el uso de la vía pública. Los hosteleros piden no pagar la basura mientras que patronales y sindicatos exigen más ayudas

OCTAVI SAUMELL

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Imagen de ayer del aspecto que ofrecía la Plaça de la Font. FOTO: ALBA MARINÉ

Imagen de ayer del aspecto que ofrecía la Plaça de la Font. FOTO: ALBA MARINÉ

El Ayuntamiento de Tarragona no cobrará la tasa de las terrazas hasta que estas puedan volver a tener actividad. Así lo asegura al Diari el alcalde, Pau Ricomà (ERC), en una entrevista que saldrá publicada mañana en este periódico y en la que el máximo responsable municipal anuncia que, pese a haber girado ya el cobro por el uso de la vía pública a los restauradores de la ciudad, «lo retiraremos, a la espera de ver la evolución de los próximos días».

El político republicano añade en la conversación que la administración local volverá a pasar el coste a bares, cafeterías y restaurantes «cuando sepamos el tiempo exacto» en el que no habrán podido tener mesas y sillas en la calle, y reitera «entender perfectamente su preocupación y que se sientan perjudicados, como también es el caso del ocio nocturno». Por ello, el presidente de la corporación de la Plaça de la Font reivindica a las autoridades de rango superior que se faciliten «planes de ayuda» para estos sectores.

El pasado 17 de marzo, durante la primera semana del Estado de alarma decretado a raíz de la crisis sanitaria por la Covid-19, el gobierno municipal (ERC-Comuns) comunicó a los profesionales de la hostelería la decisión de que «no se cobrará las tasas de terrazas y ocupación de vía pública a los bares y restaurantes durante el período que dure la prohibición» derivada de la crisis sanitaria por el coronavirus. La situación de excepcionalidad se alargó hasta el pasado 22 de junio, cuando se inició la «nueva normalidad». En ese momento se decidió prorrogar la bonificación hasta el 30 de septiembre, debido a la limitación de aforo con la que los establecimientos pudieron reactivarse, que tenía un límite del 50% de su aforo.

Toda estas bonificaciones tuvieron una repercusión de más de 600.000 euros para las arcas municipales. Por ello, antes de acabar este plazo, el Consistorio decidió que los negocios volvieran a pagar el tributo a partir del pasado 1 de octubre, así como mantener los once tramos de calles que se peatonalizaron para que los locales pudieran disponer de más espacio para las terrazas. Sin embargo, estas medidas han durado escasamente dos semanas, debido al emperoramiento de los contagios, que ayer en la ciudad llegó hasta un registro de 384 puntos en el riesgo de rebrote.

«Hemos cumplido los protocolos»

Desde la Associació de l’Hostaleria de la ciudad, su presidente –Javier Escribano– se mostró ayer satisfecho con la decisión que le comunicó el pasado jueves la concejal de Domini Públic, Cinta Pastó (ERC). «Creemos que también sería de justicia que si nos obligan a tener una mínima actividad también se nos bonificara la basura», indicó.

El representante del sector hostelero reconoció que los restauradores están «enfadados» por la prohibición de tener terrazas y actividad en el interior del local, ya que «a lo largo de los últimos meses se han hecho muchos esfuerzos por cumplir con los protocolos», y enfatiza que «el take away es simbólico en muchos negocios». Asimismo, Escribano lamenta que la decisión de paralizar la actividad «ha frenado las Jornades del Romesco» y pone en duda la actividad La Part Alta somriu a la crisi, que debe iniciarse el próximo 1 de noviembre.

En la misma linea, ayer la Patronal de la Petita i Mitjana Empresa –Pimec– cifró en 780 millones de euros las pérdidas de ingresos que puede suponer el cierre de 15 días de bares y restaurantes en Catalunya, y alertó de que «quedan afectados unos 44.000 establecimientos y 210.000 trabajadores, con un total de 840.000 personas. «Está claro que siempre hay que pensar desde el punto de vista sanitario, pero también hay que valorar la repercusión que todas estas restricciones pueden representar para la actividad económica» afirmó el presidente de Pimec Tarragona, Jordi Ciuraneta, quien añadió: «Debería haber una proporcionalidad a la hora de aplicar esta censura».

De manera parecida se expresa la presidenta de la Cambra de Comerç de Tarragona, Laura Roigé, quien teme que con bares y restaurantes prácticamente cerrados «perjudicará mucho a la actividad comercial». Por esto, el ente cameral pide a la administración pública que «no tenga tanta hambre impositiva» y que «estén al lado del tejido empresarial». Por su parte, la presidenta de la Associació de Dones Empresàries, Sonia Mateo, reconoce que la limitación de actividad de los próximos 15 días «es un duro golpe», pero cree que «si hacemos bien las cosas podremos remontar la campaña de Navidad. Si no se toman medidas drásticas ahora, nos quedarán meses muy duros por delante», añade.

Finalmente, los sindicatos UGT y CCOO reivindican que, paralelamente a las medidas de cierre adoptadas, «debe ponerse sobre la mesa un plan de ayudas extraordinarias» para «preservar la continuidad de los pequeños establecimientos».

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